Excelente disco de hard rock primitivo, con bastante aire underground en cuanto a sonido y por supuesto en cuanto a repercusión, pero sorprendentemente bueno. El sonido de Samuel Prody es duro y bruto, y recuerda a otras bandas como Ancient Grease, Yesterday's Children, Sir Lord Baltimore o Blue Cheer.
Como suele ocurrir con este tipo de discos, lo que más me gusta de Samul Prody es esa confluencia de proto-metal, blues rock y rock psicodélico que caracteriza a estos trabajos y que con tanta naturalidad se entremezcla en sus temas. A esto hay que añadirle un sonido bastante crudo y poco pulido y una ejecución que es bruta pero que técnicamente es más que eficiente, con una buena sección rítmica y una gran guitarra solista. Asímismo, las siete canciones que forman el disco son muy disfrutables y este no tiene altibajos en un artefacto de descarnados sonidos de primitivo hard rock. Solo "Hallucination" se sale de la tónica general buscando un poco más el formato jam tribal en un tema con diferentes partes aunque nunca llega al exceso.
Solo dejaron este álbum este cuarteto de Brighton pero en mi opinión es una pieza de obligada escucha, un disco cuyas bondades musicales no se corresponden con su reconocimiento, puesto es poco conocido en comparación de otros de estilo y calidad similares.
VALORACIÓN:8
TEMA CLAVE: "Scat Shuffle"
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Sorprendente disco este de Ginhouse. A decir verdad, conocía el disco desde hace tiempo pero le había dado no más de dos escuchas en su momento y lo había dejado olvidado en el cajón hasta hoy, que me he decidido a rescatarlo.
Por los motivos que sean (ya que prácticamente no recordaba como sonaban estos ingleses) tenía la idea de que su música era más un hard rock más clásico y rudo pero lo cierto es que este álbum tiene aspectos que definitivamente expanden más el campo de acción de unos Ginhouse que nos adentran también por los terrenos del rock progresivo y la psicodelia de manera muy convincente.
Así pues, pese a poder calificar esta música como rock progresivo, lo cierto es que no estaríamos ante un disco de prog rock al uso sino que más bien hablaríamos de caso similar a grupos como T2, Three Man Army (o incluso los mismos Gun), o incluso unos Bodkin, Tractor o los propios Uriah Heep. Y es que esa pausa, esa meticulosidad, esos cambios de ritmo del prog estan ahí, así como también lo estan en la excelente instrumentación que desarrollan en sus temas. En este aspecto cabe destacar que los temas no son en absoluto extensos, ya que ninguno pasa de 5 minutos, así que a pesar de esos derroteros progresivos no encontramos nada excesivo y es más, en la mayoría de los casos las canciones de este power-trio se endurecen a base de guitarrazos mostrando una descarada faceta hard rockera que, no obstante, en ningún momento olvida el gusto por la melodía y unas cuidadas armonías vocales.
La voz de Geoff Sharkey, al igual que ocurre con bastantes pasajes del disco, muestra claramente la herencia psicodélica de Ginhouse, que se van moviendo a lo largo de los 10 temas por esta tripleta de estilos de la que estamos hablando de una forma no solo natural, sino mostrando gran dominio de la situación y una maestría total en las composiciones y en su ejecución.
No sé si el disco ha envejecido bien o mal, como he leido por ahí en algún sitio, pero lo cierto es que es un pepinazo del mejor hard rock progresivo que nos podemos encontrar en los 70. No dejaron nada más el trío de Newcastle pero al menos lo que dejaron fue muy top.
Uno de los puntos fuertes de este debut de Bull Angus es el haber sabido elaborar una selección de temas variados y de una calidad bastante uniforme. A pesar de no haber atisvos de originalidad en su música, el disco se sostiene por sí mismo por la calidad de sus canciones que, sin ser nada extraordinario sí que consiguen reunir bastantes aspectos interesantes para que la cosa funcione.
Partiendo de un sonido tremendamente clásico y que, en un primer lugar, nos situa a rebufo de bandas como Deep Purple o Grand Funk Railroad, la inclusión de dobles guitarras a cargo deLarry Lafalce y Dino Paolillo y el gusto por los arreglos se unen a una impecable sección rítmica, a un cantante con un registro más que adecuado para el estilo y para completar el combo añadimos los teclados de Ron Picollo y nos queda una cosa más que interesante.
Muy complicado resaltar un tema de los ocho que componen el debut de Bull Angus. "Run Don't Stop" es un corte ideal para empezar, clásico, directo y con mucho ritmo. "Mother's Favourite Lover" por alguna razón me recuerda a otras bandas americanas como Josefus o Yesterday's Children aunque desquitados de cualquier carga psicodélica en este caso. Por contra, encontramos otras canciones que no esconden sus influencias prog como "Time Like Ours" o "Miss Casey", con estimable presencia de teclados y donde siguen brillando esas dobles guitarras de Lafalce y Paolillo y donde se muestran cómodos introduciendo algunas líneas de jazz. También hay tiempo para baladas como en la suave "Cy", con bellas guitarras acústicas, flauta y excelentes arreglos vocales.
En resumen , otro disco más en la larga lista de los olvidados del hard rock 70's que merecen la pena. Su siguiente y último disco (Free for All, 1972) ya no fue tan bueno.
VALORACIÓN:8
TEMA CLAVE: "Miss Casey"
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El de B.F. Trike (o Hickory Wind, como eran conocidos en su momento) es uno de los discos más oscuros de heavy psych que seguramente nos podamos encontrar. Tiene además un balance muy bueno entre calidad musical y grado de underground en el que se encuentra.
Estas grabaciones (la mayoría de 1971) fueron editadas en 1988 por Rockadelic, y lo cierto es que la producción no es muy buena como se puede comprobar, aunque hace poco me comentaron que existe por ahí una edición de Atlas con buena calidad, lo cual mejoraría bastante lo que nos encontramos en este disco.
Y lo que encontramos no es más que un catálogo de heavy psych con mucha fuzz, directo y de temas cortos pero demoledores en su mayoría. Se sale de ese espectro la balada "Sunshine", pero el resto es heavy psych crudo y guitarrero combinado con ciertas armonías pop. Es cierto que el disco tiene un toque amateur (en parte por la producción) y que en el aspecto compositivo no estamos hablando de nada del otro mundo pero como artefacto de fuzz psicodélico es sorprendente, en una onda a los primeros Blue Cheer, Wildfire, Stonewall, etc, aunque inferior.
En cualquier caso, un disco obligado para fans del heavy psych y de los sonidos más cafres del glorioso periodo final 60's-early 70's.
Tucky Buzzard se formó en 1969 tras la desaparición del grupo de pop psicodélico The End, cuando tres de sus integrantes junto a un nuevo guitarra y un vocalista se unieron para dar lugar a esta nueva banda que dejaría la respetable cifra de cinco discos entre los años 1969 y 1973, siendo este Warm Slash su tercer y, parece que de forma unánime, su mejor trabajo.
Aunque por la portada pueda parecer otra cosa, pues se asemeja a la de un disco de heavy metal de diez años después, la música de su interior no deja de ser hard rock y bastante fino además, en el sentido en que sabe conjugar diversos elementos con bastante acierto y creando una obra bastante distinguible y con grandes aciertos.
Bajo el manto de la voz de Paul Kendrick, Tucky Buzzard componen temas de hard rock clásicos que recuerdan en muchas ocasiones a Led Zeppelin, como ocurre ya desde el principio con "Mistreating Woman" por ejemplo, pero el grupo pisa otros terrenos como el heavy psych en "Heartbreaker" o el progresivo en "Sky Balloon", respetando en todo momento la base blues como atestiguan cortes como "Burnin'" o la instrumental "Need Your Love".
Un teclado que aparece en ciertas ocasiones le da un aire diferente a la cosa. Es muy palpable en la citada "Sky Balloon" aunque también hace aparición en el tema más largo del disco: "Which Way, When For Why", quizá el momento más brillante de Warm Slash, una composición que tiene un poco de todo en sus ocho minutos de duración y donde el cantante hace unas muestras chillonas que hacen pensar en un estilo de vocalista más propio de grupos que vendrían décadas después. A mí personalmente me encanta como canta, me parece un puntazo.
Un disco que puede que no contenga ninguna canción de diez pero sí con un puñado de otras notables que gustarán a todo fan del hard rock de principios de los 70.
Vamos a rescatar del olvido a este power-trio americano del que poca información circula por ahí y que, sorprendentemente, grabó este trabajo en 1971 con el sello grande como Epic, aunque su fama y repercusión fue nula. Y no es que ahora sea muy conocido ni mucho menos. Una pena, aunque ya estamos acostumbrados a estas cosas, pues por estos lares estos discos perdidos saben a gloria, aún con sus defectos.
El sonido de estos tipos recuerda por una parte a grupos de hard rock como Grand Funk, Frijid Pink, Leaf Hound o Highway Robbery pero por otra tienen en ocasiones un aire a los grupos británicos de blues rock y también a los grupos más duros de la psicodelia de finales de los 60. Como dato, y siguiendo con esa conexión con el blues, de las pocas cosas que se sabe que sus miembros es que su guitarrista, Floyd Radford, pasó después de esta aventura en Tin House a ser un habitual de la banda de Johnny Winter.
Un disco corto (el tema más largo no llega a los cuatro minutos) con canciones generalmente directas y muy guitarreras, con numeros brillantes en mi opinión como son "Personal Gain", "30 Weight Blues" o el mejor corte que para mí es "Silver Star", un tema que, junto a algún otro aún deja entrever ramalazos psicodélicos que complementan tan bien esa base hard rock.
Un par de temas menores no le restan demasiado al disco de Tin House y es mayormente una excelente colección de temas que conservan intacta la esencia de los grupos más o menos underground del hard setentero, siendo éste un ejemplar de los que vale la pena escuchar claramente.
VALORACIÓN:8-8'5
TEMA CLAVE: "Silver Star"
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Parece ser que Banchee sí que tuvieron algo de fama por un breve periodo de tiempo, aunque reducida al area de Boston, de donde provenían el guitarra solista Peter Alongi y el bajista Michael Gregory Marino que se encargaron de reclutar al resto de miembros por los clubs de la zona hasta formar el grupo, aunque algunos miembros cambien entre el primer y el segundo disco.
Sin embargo parece ser que no vendieron un pimiento los pobres de Banchee. Tampoco parece ser que recibieran demasiada promoción de las dos discograficas donde grabaron sus dos LPs así que pronto se separaron dejando como legado este Thinkin' y su primer disco auto-titulado Banchee (1969).
En fin, la historia es mil veces vista y oida. Sobretodo en este blog, muy pendiente siempre de rescatar estos grupos y discos del underground sixties & seventies.
Y entrando en el meollo decir que, que conste que el primer disco de Banchee me gusta mucho, con temazos como "I Just Don't Know" o "Beautiful Day", que más de una vez han caido en algún que otro recopilatorio casero, pero es que este segundo disco tiene esa vuelta de tuerca guitarrera que tan fácilmente me cautiva.
Así pues a grandes rasgos mientras en el primer disco nos encontramos una psicodelia que mezcla momentos heavies con otros tranquilos, yendo del heavy psych hasta casi el psych folk, en este Thinkin' el grupo se aprieta las clavijas y ya desde el inicio con "John Doe" atacan con psicodelia guitarrera de la buena, siempre combinada brillantemente con armonías vocales que hacen de este disco uno de los mejores álbumes de heavy acid rock de su momento. Temas como el citado, "Wilya", "38" o el propio "Thinkin'" que da dan buena cuenta de la capacidad de Banchee para facturar material de primera.
Lo que me flipa a mí es como suena esa guitarra solista a lo largo del disco. Esa guitarra ácida que tiene ese sonido tan especial que por mucho que los grupos actuales intenten reproducir solo estas bandas antiguas son capaces de capturar y que exceptuando en la pseudo balada "Iceberg" podemos drisfutar en todo el disco.
Es por tanto un gran disco este de Banchee y en su estilo de lo mejorcito. Puede que en su momento no tuvieran suerte los de Boston pero la consideración hacía este grupo ahora en la era internet puedo asegurar que es excelente, siempre hablando desde el punto de vista de los psych-freaks, al menos.
VALORACIÓN:8'5/9
TEMA CLAVE: "38"
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A menudo hablamos de discos olvidados, de joyas perdidas e infravaloradas que son injustamente relegadas al underground más absoluto, y lo hacemos con tanta frecuencia que parece que la expresión pierda un poco el sentido de tanto usarla.
Quiero decir, que no siempre un disco desconocido es sinónimo de calidad por el mero hecho de no haber sido reconocido en su momento. En el caso de Stark Naked y su homónimo trabajo, la etiqueta de gema oculta, de disco maldito condenado a un injusto ostracismo, sí que adquiere en este caso todo su sentido, pues la banda neoyorquina, aunque tuvo mala suerte como pudieron tenerla muchísimas otras del momento, sí dejo para los arqueólogos del rock una obra que rezuma calidad sin discusión alguna, y que no necesita de la ayuda de esa condición de maldita para ser reivindicada a día de hoy, pues sus cualidades musicales son suficientes para hablar por sí misma.
A través de los seis cortes que conforman el disco, Stark Naked van cosiendo texturas prog rock imbuidas en aires psicodélicos y toques jazz rock, además de estar acompañados de impresionantes pasajes guitarrísticos a cargo del solista Richard Belsky. La combinación en las voces masculina y femenina le da un plus al sonido del grupo que, unido a una gran instrumentación con muchos cambios de ritmo y momentos muy logrados, forman un álbum que no solo no pierde vigencia con el paso tiempo sino que retiene esa esencia que algunos grupos consiguieron en ese periodo dorado del rock, aunando los estilos de moda en el momento y ejecutándolos de manera brillante.
Destacan principalmente los dos temas más extensos, la inicial "All of Them Witches" y "Look Again", donde dan rienda suelta a todo su potencial como grupo, en jams de mucho calado, aunque para mí no desmerecen cortes menores como "Sins" o la que cierra el disco, "Iceberg", y es que en todas ellas los solos de guitarra de Belsky se hacen notar y de que manera. Completan el tracklist las baladas "Wasted Time" y "Done" para completar cuarenta minutos que capturan lo mejor de esos primeros 70, puede que sin alardes pero con indudable gusto y calidad de principio a fin.
VALORACIÓN:8'5/9
TEMA CLAVE:"All of Them Witches"
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Pues me sigue sonando cojonudamente este disco de Demian. Y no tiene demasiada fama, menos incluso que Bubble Puppy (la anterior formación), pero es un disco que está muy muy bien. El disco de Bubble Puppy tiraba más al rock psicodélico más o menos estárdar (y vale mucho la pena, también) mientras que este tira más al hard rock, aunque sin dejar de lado esa base psych que subyace bajo esas melodías y esa magnífica guitarra.
Y es que esa vuelta de tuerca le sienta muy bien a Demian, por eso sacan temazos como Face the Crowd, Coming o Windy City, pesos pesados del disco aunque en conjunto es un trabajo muy sólido y el resto de cortes no desmerecen. Incluso ese toque bucólico de Love People se deja escuchar. Estando tan bien arropado de buenos temas como es el caso, no hay problema.
Por tanto, estamos ante otro pelotazo venido desde Texas (otro más) en el que podemos disfrutar de la fuerza de este trío en un trabajo en el que se juntan varías cosas importantes para que se de un álbum de calibre como este, como es calidad en las composiciones, buenos musicos al frente y un excelente trabajo a la guitarra en concreto, que para mí es fundamental en un disco de esta calaña.
Disco recomendablísimo y que es un must-have en este blog.
VALORACIÓN:9
TEMA CLAVE:"Windy City"
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Help es una banda de la que no conozco demasiado, más allá de su discografía, en la que se encuentran este Second Coming y el álbum homónimo y anterior a este. Más allá de esto, la verdad es que nunca me he preocupado de averiguar más sobre este power-trío que, por lo que veo, parece otro caso más de una banda sin demasiada suerte que desapareció para no dejar rastro después de este trabajo que comentamos.
Y a decir verdad este disco es bastante mejor que el primero. En aquel, el grupo se movía más por el country y la música de raices sin destacar demasiado y quedando un trabajo un poco soso en general y sin mucho punch. Cosa que no ocurre en Second Coming. Aquí, el grupo californiano se transforma en algo mucho más potente y apetecible. Incluso hasta sorprende el hecho de sacar dos discos de tan diferente carácter en un mismo año, pero la cuestión es que aquí Help sí que sacan a relucir todas sus cualidades como power-trío.
Con todo, aún conservan ese toque rural que era tan marcado en el disco anterior, aunque aquí ya no es el pilar principal en su música sino que simplemente ayuda a configurar su sonido como una pincelada más dentro de un álbum que podríamos situar en el estilo del hard rock pero matizándolo mucho pues sus ramificaciones se extienden por el citado country rock, el blues o el rock ácido americano, todo en unos porcentajes bastante repartidos.
Además de ser muy buen disco, tiene el que para mí es uno de los mejores temas de la década de los 70: "Dear Lord", un tema que es el más largo del disco y donde demuestran Help de lo que eran capaces. No tiene desperdicio como suenan los tres, guitarra-bajo- batería, en este tema.
No desmerecen tampoco el resto de temas aunque no lleguen a las cotas de "Dear Lord", quedando un disco de potente hard rock de principio a fin, de esos que siempre apetece disfrutar.
VALORACIÓN:8/8'5
TEMA CLAVE: "Dear Lord"
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Es posible que Satori sea el disco más emblemático del rock japonés durante los 60 y 70, al menos hasta donde yo conozco no hay nada que se le iguale en cuanto a reivindicación como disco de culto, o de referencia.
Pero el status del Satori va más allá del ámbito, digamos, local para convertirse a día de hoy en uno de las mejores obras de hard rock de su momento, siendo además una obra única e inimitable, como habrán comprobado todos aquellos que se hayan acercado a ella en alguna ocasión.
¿Y que tiene el segundo álbum de la Flower travellin' Band para tener esta consideración? Pues principalmente el haber creado un sonido propio que mezcla Black Sabbath, Hendrix y la psicodelia sesentera con la música tradicional japonesa creando un escenario sónico oscuro, pesado y alucinado. Su ritmo machachón y repetitivo recuerda también a veces a las bandas del Krautrock y esa oscuridad que transmite todo el tiempo anticipa lo que años después plasmarían las bandas de doom y demás historias.
Multiples referencias y reverencias pues para esta banda y este disco para el que el tiempo, curiosamente, ha jugado a su favor porque, no es que sólamente haya envejecido bien sinó que además ha tenido la suerte de caer en ese saco de discos de variante sabbathiana que ahora queda tan bien reivindicar sin que nadie se atreva a reprocharte que es viejuno.
No es para mí tan disfrutable como por ejemplo el de sus compatriotasBlues Creation, (quizá por sus devaneos folkies y su voz a veces irritante), aunque es innegable que es único en su especie y, por tanto, un disco imprescindible.
VALORACIÓN:9/9'5
TEMA CLAVE: "Satori Part IV"
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Normalmente hablo aquí de discos que me gustan mucho. O muchísimo (porque sinó iba a hacer un blog, digo yo). Pero hay veces en que hay que sacar a la palestra esos discos, contados con las manos, de los que se suelen llamar de la isla desierta.
Uno de esos discos que me llevaría sin dudar a esa isla es este debut de la banda suiza Toad (¡aunque ninguno de los tres era suizo!). El disco lo descubrí sin expectativa ninguna, y de hecho no recuerdo como llegué a parar a él, por lo que la impresión tras la primera escucha fue más buena si cabe. Lo descubrí además en plena efervescencia por el heavy psych setentero y el disco me voló la cabeza.
Y la verdad es que es lógico pues el estilo de Toad me vuelve loco: un power-trío de esencia bluesera y aire hard-rockero que recuerda a grupos como Cream, Zeppelin o Black Sabbath y con un guitarrista totalmente hendrixiano. Que más se puede pedir.
Yo no pido nada más. "Cotton Wood Hill", "They Say I'm Mad" o "Pig's Walk" son himnos a los que rendir pleitesía sí o sí y que nos hacen olvidar algún tema menor que también hay en este imperfecto pero grandioso disco.
Opiniones personales aparte, un disco esencial para cualquier fan del hard rock setentero que se precie.
VALORACIÓN:9'5/10
TEMA CLAVE:"Cotton Wood Hill", "They Say I'm Mad"
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Es habitual el debate en torno a cual fue la primera banda en hacer música satánica o en incluir oscuros mensajes en sus letras. No obstante, vamos a dejar estas siempre entretenidas diatribas para otros foros y vamos a lo que nos ocupa, un disco de esos que estan en esa terna de álbumes y grupos pioneros en ese tipo de sonidos.
Para mí, uno de los destacados en ese occult rock primigenio sería este Witch Burning de Salem Mass. Aunque a estas alturas (1971) otros grupos ya habían puesto sobre el tapete el rollo satánico (Coven, Black Widow o los propios Black Sabbath) la banda estadounidense firmó este único álbum, con sus defectos y virtudes, pero que no deja de ser una obra más que interesante.
Sin duda una de las cosas que llaman mucho la atención son los teclados, que le dan un toque muy tétrico al asunto y la verdad, son un puntazo, cosa que ya empezamos a apreciar en el trepidante tema inicial, "Witch Burning", que incluye un genial solo de sintetizador que parece que va a sacar a los muertos de sus tumbas.
En cualquier caso el teclado tiene presencia a lo largo de todo el disco y se convierte en seña de identidad del grupo, que se marca en conjunto un más que interesante ejercicio de psicodelia bastante oscurilla.
Los demás temas no desmerecen, aunque sobresale el inicial claramente, en un disco que vale la pena escuchar por lo personal y peculiar de su propuesta y porque musicalmente tiene momentos muy buenos.
VALORACIÓN:8
TEMA CLAVE: "Witch Burning"
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Me enamoré de este disco la primera vez que lo escuché. Fue un amor instantaneo y además de esos que duran siempre. Y eso que el disco empieza con un tema pop que es el más flojo de todo el álbum, pero que por suerte se olvida rápido, pues todo lo que viene después es simplemente genial.
Y es que esta banda de Alabama dejó sólo este disco con únicamente seis canciones pero que brillan por su calidad y diversidad. Psicodelia de base bluesera y con ligeros toques jazz y prog este disco tiene todos los ingredientes para gustar a un fan de los sonidos psicodélicos. Y es que una vez pasada la balada inicial de "Look at the Sun" podemos disfrutar del pseudo-jazz de la fantástica "Now She's Gone", la potente "Weepin' Mama Blues" o el mix de hard rock y progresivo de "The Change".
Todo con el protagonismo de (hasta que se demuestre lo contrario) un chaval de 17 años llamado Myke Jackson, cantante y guitarra y del que, tras este disco, misteriosamente nada se volvió a saber.
A veces hay músicas que te sacuden sin que sepas demasiado bien por que. Para mí esta es una de ellas. No esperéis mucha objetividad en esta crítica, está basada en sensaciones y todas las que me da este Felt son geniales.
VALORACIÓN: 9'5
TEMA CLAVE: "Now She's Gone"
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Estos aprendices de Black Sabbath pecaban de ser genéricos y básicos a base de un hard rock primario y sin florituras y ello se les puede achacar pero no criticar, pues nadie negará la autenticidad y buenas intenciones de una banda que no tenía más pretensiones que la de rockear duro.
Y eso es lo que nos encontramos en este álbum debut de Bang, hard rock setentero bastante clásico pero muy crudo, sin pulir, cosido a base de riffs ala Sabbath y buenos solos. Para mí es un disco que está un poco infravalorado porque sin ser una maravilla, compositivamente hablando, sí que me parece un gran ejemplo de hard rock genuino, que va directo al grano y que ese punto descuidado que tiene le da un aire cafre que personalmente me encanta, destacando temas como "The Queen", "Lions, Christians" o "Our Home".
Estos Bang tienen también un segundo disco que está bastante bien aunque para mí es inferior a este.
VALORACIÓN: 8'5/9
TEMA CLAVE: "The Queen"
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Tenía este blog una cita pendiente con la escena nipona, todavía sin ningún representante en Stoned Guitar. Y nada mejor que hacer justicia con este álbum, uno de los mejores del género venidos de estas lejanas tierras.
Guitarras de herencia sabbáthica en temas cargados de riffs y magníficos solos en un estilo que se mueve por el típico hard rock y hard psych y demás devaneos proto-heavies. Es un disco bastante compacto que no se va por derroteros folkies como quizá si ocurra con Flower Travellin' Band, y desde luego es mucho más sólido que otros discos similares como el de Speed, Glue & Shinki o Strawberry Path (muy buenos ambos).
Disco obligatorio pues el de estos Blues Creation que firman aquí su mejor obra de la mano del guitarra Kazuo Takeda, que lo hace realmente bien y nos hace disfrutar a los amantes de las guitarras afiladas.
VALORACIÓN:9/9'5
TEMA CLAVE: "Demon & Eleven Children"
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Recuerdo que cuando escuché este disco por primera vez, (hace mucho) me causó un gran impacto. En aquel momento no conocía demasiado bien como se las gastaban los grupos del llamado Krautrock y Silberbart me hizo comprobarlo de primera mano.
Lo que más llama la atención de esta propuesta es lo heavy que puede llegar a sonar. Recordando en cierta manera a sus compatriotas Guru Guru, el sonido de Silberbart es decididamente más metalico. Hard rock, progresivo, noise rock, experimentación, elementos todos habituales en el Krautrock y que estan presentes en este disco. En concreto, a mí esta parte experimental es la que no me acaba de convencer, pero es que es taaaaan típico en estos discos de rock aleman de la época que es casi como una marca de la casa en estos grupos.
Disco potente, el único de esta banda, y un gran exponente dentro del Krautrock.
VALORACIÓN: 8'5
TEMA CLAVE: "God"
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Turno para uno de mis favoritos, (disco y grupo), muy grandes los Groundhogs con este Split, su disco más potente, pero no el único destacable, ni mucho menos.
Un grupo que nació en pleno boom británico del blues rock (de hecho Blues Obituary es un enorme disco en ese estilo) y que evolucionó de la mano de Tony McPhee hacia sonidos más duros y guitarreros en este álbum.
No tienen desperdicio ninguno de sus cortes: desde las cuatro partes de Split hasta la mítica Cherry Red en un ejercicio de fantástico heavy psych blues. Auténtico caviar, 100% Stoned Guitar.
VALORACIÓN:9'5/10
TEMA CLAVE: Todos. Pero escojo "Split part 2"
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