Volvemos a los 70 para hablar un poco de uno de mis discos preferidos de siempre, el único editado por Affinity antes de desaparecer como grupo un año después.
Del grupo suele hablarse siempre de Linda Hoyle, sin duda una de las grandes voces femeninas del momento, aunque lo cierto es que en conjunto Affinity estaba formado por muy buenos músicos en todas sus lineas, desde la sección rítmica con Grant Serpell y Mo Foster, como en la guitarra de Mike Jupp (aunque un poco secundaria en este caso) y sobretodo en el Hammond de Lynton Naiff con algunos momentos muy buenos a lo largo del disco.
El disco que, al menos en su edición original constaba de 7 temas (después ya vinieron las ediciones con extras), combina com mucho acierto rock progresivo, psicodelia, pinzeladas soul y jazz y algo de blues en temas variados y donde la voz de Linda Hoyle la verdad es que le da una plus al asunto. Hubiera sido un buen disco igualmente, pero es un valor añadido que hace que destaque.
Me sobra un poco "I Wonder if I Care As Much" por poner un pero, pero lo demás es excelente, desde mi favorita "Night Flight", pasando por la sugerente "Mr Joy", la agradable "Coconut Grove" o ese gran colofón final que es la versión de 11 minutos de "All Along The Watchtower".
Un disco muy solido y equilibrado y uno de los mejores ejemplos de hard progresivo de los 70 que nos podemos encontrar, y por supuesto un álbum imprescindible si lo que te van son este tipo de sonidos del periodo finales sesenta principios setenta.
Estamos hoy ante un disco nada fácil aunque realmente especial en sí mismo. Un grupo al que indiscutiblemente sí que podemos aplicar la manida expresión de "adelantados a su tiempo". Hay que recordar que estamos hablando de 1968 y, personalmente no soy ningún entendido en música electrónica, pero yo diría que este es el primer disco de música electronica propiamente dicho.
Provenientes de la escena neoyorkina, Silver Apples se sumaron a otras muchas bandas que buscaban la experimentación, algunas de ellas introduciendo sonidos electrónicos como The United States of America o Fifty Foot Hose lo hacían en la costa Oeste, aunque Silver Apples mostraban en mi opinión una vocación decididamente avant-garde y puramente electrónica, desquitada de cualquier ínfula acid rock y anticipándose en unos cuantos años a lo que desarrollarían los grupos de Krautrock.
Personalmente me resulta complicado explicar como desarrollaban Silver Apples su sonido pues carezco de los conocimientos técnicos necesarios para describirlo, aunque invito a quien esté interesado a investigar un poco en ese sistema de creación musical tan peculiar de Silver Apples basado en osciladores y percusiones con que componían y grababan sus canciones, elaborando un sonido totalmente genuino e innovador.
Es ese sonido propio y rompedor lo que más me gusta de este disco. Y es que más allá de sus temas de forma individual Silver Apples constituye un viaje por la vanguardia y la experimentación de finales de los sesenta explorando territorios inhóspitos a través de sus ritmos hipnóticos y una psicodelia electrónica de aires pop.
Un disco ciertamente fascinante. No recomendable para todos ni para todos los momentos claro está, pero que definitivamente sí que recomendaria escuchar pues más allá de filias y fobias consituye un auténtico eslabón perdido de la música del pasado siglo.
VALORACIÓN:8'5
TEMA CLAVE: -
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Esta desconocida banda procedente de Boston parece ser que editó su único disco en 1967 con Monitor Records. Y digo parece ser porque en algunos sitios lo ponen como de 1968, sin que quede demasiado claro. Etiquetarlos dentro del Bosstown Sound fue inevitable, ya que la campaña por competir con San Francisco así lo reclamaba, aunque la suerte no acompañó a The Freeborne, debido sobretodo a la falta de conciertos. Esto se debió a que algunos de sus miembros todavía estaban cursando sus estudios, pues eran verdaderamente jóvenes en ese momento. Aún así, les dio para abrir para grupos como The Velvet Underground, Left Banke o Canned Heat antes de la desbandada de sus miembros, después de perder el contrato con Monitor Records.
En cualquier caso, The Freeborne dejó este notable disco, buena muestra del talento de sus músicos y una obra llena de versatilidad y eclecticismo, con canciones que abrazaban la psicodelia en toda su amplitud. Y es que a pesar de ser un disco básicamente de psicodelia pop, la música de The Freeborne toca otros registros como el folk, el jazz, el pop barroco y el acid rock con temas cortos principalmente pero con multiples variantes, grandes arreglos y muchos recursos en el apartado instrumental.
Un disco que recuerda a bandas como Love, The Zombies o incluso podríamos decir Ultimate Spinach y Beacon Street Union, por ligar un poco lo del sonido Boston y donde sobresale en mi opinión la cara A con cortes como la inicial "Images", la fantástica "Land of Diana", o el tema más fiero del disco, "Peak Impressions & Thoughts".
Un disco relajado y variado para cambiar un poco, que gustará a los amantes de psicodelia.
VALORACIÓN:8
TEMA CLAVE: "Land of Diana"
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Tengo que reconocer que los discos de Deep Purple de la primera formación fueron unos desconocidos para mí hasta hace relativamente poco tiempo. Aunque, como la mayoría, Deep Purple fueron de esos grupos con los que me inicié en esto del rock, fue esa exitosa segunda etapa con discos como In Rock, Machine Head o Made in Japan la que acaparó mi atención durante mucho tiempo. Incluso los discos con Coverdale o alguno de los 80 los tengo más machacados que estos de la primera época.
Y si bien es cierto que no podemos decir que esos tres primeros discos de Deep Purple son desconocidos, porque no lo son, porque el grupo es enorme, sí que es cierto que un disco como este homónimo no es demasiado valorado ni comentado cuando se habla de las grandezas de la banda.
Es verdad que el paso de este disco al siguiente con el magistral In Rock es una de las transformaciones más increibles vistas en rock, una evolución que cambió la historia del rock más duro ya para siempre y a cargo de una formación realmente emblématica, pero también es cierto que este disco homónimo recoge los mejores momentos de Deep Purple en esos primeros años y es un disco increiblemente bueno en su estilo.
Es curioso porque cuando lo escuché por primera vez, ya llevaba tiempo peinando y machacando el underground setentero, por lo que el disco me sorprendió mucho pues descubrí que una de las bandas más míticas tenían un disco que reproducía los sonidos de las bandas que andaba buscando y escuchando todo ese tiempo, esto es, el disco donde Deep Purple abrazan la psicodelia, el rock progresivo o el blues, y en mi opinión mejorando respecto a sus anteriores álbumes.
Así pues, encontramos a un grupo más hecho que en el Shades o el Book of Taliesyn, de hecho se dice que titularon este disco como Deep Purple porque creían haber facturado ya el disco que les iba a lanzar al estrellato, aunque lo cierto es que por una cosas u otras su repercusión fue poca. Y fue una pena porque es un gran disco. Un disco donde por una parte ya vemos la maestría de Blackmore, Paice y Lord en los instrumentos, y por otra nos ofrece una suceción de grandes temas de hard rock y prog rock con una marcada ascendencia psicodélica bajo el matiz de la voz de Rod Evans. Temas como "Chasing Shadows", "Blind", "The Painter" que marcan el paso previo al proto-metal que desarrollaran más tarde y que son ya cortes de una gran factura, o por supuesto "April", la canción de 12 minutos que cierra el disco y donde Deep Purple muestran su vertiente más progresiva.
VALORACIÓN:8'5-9
TEMA CLAVE: "The Painter"
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Ty Segall se ha convertido en una de las principales figuras del rock de los últimos años. Con sus virtudes y sus defectos, el californiano se ha convertido en una referencia en la escena actual en parte gracias a su profusa creatividad, que le ha permitido grabar infinidad de discos con diferentes proyectos y colaboraciones en apenas 10 años.
Pero no solo es una cuestión de cantidad. En mi opinión, la principal virtud de Ty Segall consiste en haber puesto de acuerdo, no solo a crítica especializada y público, sino también a diferentes tipos de oyentes con gustos muy diferentes, gracias sobre todo a un sonido moderno pero que a la vez se nutre de referencias 60's y 70's.
Así pues, y aunque su proyecto principal es como Ty Segall o Ty Segall Band, por las características de este blog me parece lo más adecuado escoger a Fuzz para presentar a Segall en sociedad. Y es que mientras como Ty Segall se prodiga en una vertiente más garagera y noise rock, en Fuzz da rienda suelta a su lado más heavy psych, siempre desde su particular perspectiva.
Es cierto que en su primer álbum (Fuzz, 2013) quiza se adapte más a esa etiqueta de heavy psych y stoner rock de potentes riffs y que en este segundo se haya aproximado más a la psicodelia y el garage pero ambos discos resultan igualmente interesantes para ver esa faceta que Ty Segall quizá no puede explotar en solitario y que sí lo puede hacer en Fuzz, de amor por los riffs pesados a lo Sabbath y la psicodelia más dura a lo Blue Cheer.
Es cierto que en este segundo disco, y esto no ocurría en el primero, Fuzz se exceden ofreciendo 14 temas (además el último de 14 minutos) de forma que se cuelan algunos de relleno, pero hay que recordar que estamos hablando de Ty Segall, siendo esta incontinencia compositiva una de las características que lo definen como músico y ante la que nada se puede hacer. No obstante, me gusta más este disco, aparte de por su sonido más psicodélico porque tiene algunos temazos de los que carecía su notable debut. Cortes como "Let It Live", "Pipe", "Silent Sits the Dust Bowl" o el tema que para mí redefine la psicodelia pesada de los 70 a los canones actuales como es "Say Hello", un temazo de bandera. Por no olvidarnos del exceso y la locura del tema final, "II", que es un canto de amor a las jams psicodélicas de la época.
Un disco que, como decía al principio tiene todo lo bueno y también lo malo de Ty Segall, pero que en su conjunto se constituye como una obra de referencia por aunar lo nuevo y lo viejo. Aquí no hay copias ni homenajes a grupos antiguos sino que todo suena a nuevo aunque su sonido sea más que reconocible.
Un trabajo que actualiza el heavy psych a los parámetros actuales como ningún otro disco de revival ha podido hacer, lo cual se ejemplifica en su mejor corte, "Say Hello", bandera de de este monumento psicodélico.
Echando un vistazo en busca de discos que rescatar para el blog me topé con este de Brainticket, un disco que puede que haga quince años que no escucho, y que por tanto me pareció ideal para recordarlo y comentarlo, ya que tenía un buen recuerdo de él.
Mi primera sorpresa fue enterarme que la banda procedía de Basilea. Y fue sorpresa porque, al igual que otras bandas, Brainticket fue encuadrada en el Krautrock aún sin ser alemanes, aunque bien es cierto que tampoco es que tampoco queda muy lejos la cosa. De igual forma, y como ocurría con otros discos, la inclusión de Brainticket en esta etiqueta se deba más a cuestiones sonoras que a su procedencia.
Así pues, estamos ante una banda krautrockera como la que más, pues su gusto por la experimentación y exploración de sonidos, así como el uso repetitivo y a veces machacón de éstos emparenta de lleno a los suizos con sus compañeros germanos como Can, Faust, Amon Düül, Ash Ra Tempel, etc. sobretodo en ese gusto por la experimentación y en esa intención de provocar sensaciones a través de la música, aunque lo cierto es que a nivel compositivo quedan lejos Brainticket de los grupos antes citados.
El disco por tanto chirría en esa inconsistencia y esa sensación de no dirigirse a ninguna parte que tienen estos discos tan experimentales, y que es el precio que hay que pagar cuando te basas en sonidos tan de vanguardia, y es lo que ocurre en Cottonwoodhill.
No obstante, no hay que pedir peras al olmo y hay que saber valorar lo que un disco como este puede ofrecer y sobretodo situarlo en su contexto pues, con sus defectos, Brainticket consigue transmitir a través de esos cinco temas que funcionan como un todo, hasta a donde podía llegar la psicodelia si la estirábamos y la deformábamos a través de la experimentación y basándose especialmente en riffs y punteos repetitivos y creando una sensación y un ambiente realmente alucinado.
Un disco que, como yo suelo decir en ocasiones, es más valioso por cuestiones arquelógicas que musicales pues es como arrancar un pedazo de esa época. Es, durante 35 minutos, transportarse a aquellos años y vivir esos momentos capturados en un disco.
VALORACIÓN:7'5
TEMA CLAVE: "Places of Light"
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Uno de los discos de revival setentero más interesantes (y no precisamente uno de los más reconocidos) es el, hasta el momento, único álbum de los berlineses Wedge, una formación que está haciendo esperar demasiado a los que estamos ansiosos de nuevas canciones y que de momento nos tenemos que conformar con saborear las siete refrescantes piezas que conformaban este debut.
Y es que Kiryk Drewinski, guitarrista y vocalista del grupo, cambia bastante de registro después de su paso por una banda que gusta mucho por estos lares como es Liquid Visions, grupo que se movía más por la psicodelia y el progresivo. Aunque también hay que decir que después estuvo en otro proyecto llamado The Magnificent Brotherhood que, aunque no lo he escuchado nunca, sí que parece por las referencias que tengo que son una transición lógica hasta lo que escuchamos en Wedge.
En cualquier caso lo que me interesa ahora es hablar de las bondades de Wedge que, como decía, resulta un prometedor álbum debut. Un debut que es de esos discos que a la larga son más de lo que aparentan, quizas por esa aparente y patente sencillez, y que es en mi opinión una de las principales bazas del trío alemán. Un sonido directo, que mezcla hábilmente garage, psicodelia y hard rock en temas variados y con mucho gancho en 35 minutos que pasan en un suspiro. No hay lugar para improvisaciones o largos desarrollos, Wedge son más de high energy, melodías garageras aderezadas con cierto, aunque nunca demasiado, virtuosismo hard rockero.
No hay un tema malo en este disco, y aunque sean pocos en total, también tiene su mérito. Destacan la inicial "Easy Chair", la hardrockera "The Fight" o esa "Never Learn" con un estribillo que podía haber firmado cualquier banda de garage revival, o sin revival. Y que decir de "Makeyerselfree", quizá el mejor tema del disco, aunque la banda se decidiría al final por lanzar videos de otros temas como "'61 SG" y "Looks'n' Savvy", que no dejan de ser otros grandes y festivos aportes.
VALORACIÓN:8'5
TEMA CLAVE: "Makeyerselfree"
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Estupendo disco el de esta banda angelina que, para variar, solo dejó este trabajo para desaparecer posteriormente. Un trabajo de esos que tanto gustan por estos lares y que es un excelente ejercicio de psicodelia bluesy bastante dura y ácida. Un power-trio influenciado a partes iguales por el blues rock de Cream o Hendrix así como de la psicodelia americana, creando un artefacto realmente asombroso, y más teniendo en cuenta que no es una banda demasiado conocida. Aunque eso no nos debería extrañar a estas alturas.
Así pues, en la cara A nos encontramos cinco temas de acid rock bluesero y sudoroso, todos ellos de mucho nivel, con una guitarra que suena acojonante y con la particularidad en algunos temas de la presencia de la cantente soul Brenda Holloway haciendo los coros. Un punto más para Fields.
Por su parte la cara B es ocupada por un solo tema como es la monstruosa "Love Is The World", donde de nuevo las voces de Holloway toman protagonismo, así como la inclusión de vientos en un corte con muchas partes como no podía ser de otra forma teniendo en cuenta que dura 18 minutos. Lógicamente es algo irregular pero no por ello deja de ser un tema excelente.
Ultimate Spinach son uno de los clásicos de la psicodelia americana y una de las principales caras del movimieno en Boston y en toda la costa Este. Sus dos primeros álbumes son auténticas joyas del rock ácido, tanto su debut como este Behold & See, ambos editados en el mismo año 1968 y tras los cuales vendría su tercer y último disco en 1969 y que no he tenido la ocasión de escuchar.
Este disco la verdad es que me hace recordar viejos tiempos, tiempos más hippies diría, cuando buceaba en la psicodelia y tras los grandes nombres conocidos por todos como Jefferson Airplane y demás aparecían otras bandas tan sorprendentes como Ultimate Spinach, con una música que nada tenía que envidiar a los grupos de la costa Oeste y que jugaba de tú a tú con cualquier otro artefacto lisérgico de la época.
Quizá podría decir que me gusta más este disco que el debut porque puede que en general las canciones de este Behold & See en conjunto me gusten más, aunque debería reoir el primero para convencerme del todo, ya que es un disco enorme también. Y es que temás como "Suite: Genesis of Beauty", "Jazz Thing", "Gilded Lamp Of The Cosmos"o la impresionante "Mind Flowers" hecen de Behold & See un catálogo de la mejor psicodelia de finales de los 60 que nos podamos encontrar. Psicodelia típica con evocadoras atmósferas ácidas, grandes arreglos y gusto por las armonías vocales, con la alternancia en las voces de Ian Bruce-Douglas y Barbara Hudson, las canciones de Ultimate Spinach te teletransportan en un instante a la America hippie sin necesidad de tomar ninguna sustancia, aunque acompañar el viaje de éstas ya es opcional y tampoco es una mala elección.
VALORACIÓN:8'5
TEMA CLAVE: "Mind Flowers"
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Otro ilustre del hard psych USA. Nada más y nada menos que Yesterday's Children y sú único disco.No se comieron una rosca en su momento y el grupo se disolvió tras el escaso éxito de este album pero hoy en dia y, aunque pertenece irremediablemente al underground setentero, el LP de Yesterdey's Children es bien apreciado por todos los fans de la psicodelia más sudorosa y pasada de rosca.
Y no es para menos, ya que este disco captura de forma muy genuina ese sonido hard psych, fruto de esa transición que se vivia en el momento de la psicodelia hacia el rock progresivo y que Yesterday's Children lo ejecutan desde el hard rock, aunque es un hard rock muy bañado en ácido, con ese sonido fuzz y con la bastante innovadora inclusión de dos guitarras, muy bien conjuntadas y que junto a la potente voz de Denis Croce y una contundente base rítmica forman un conjunto muy bien ensamblado.
Temas como "She's Easy" o "Hunter's Moon" son pura energía hardrockera y anticipan un sonido todavía por venir, mientras que en otros como "Paranoia", "Sad Born Loser" o "Sailing" son menos pesados pero tremendamente disfrutables, piezas siempre que entroncan con la psicodelia y donde aún se intuye ese pasado garagero de esta banda de Conneticut. El disco lo completan dos versiones: "What Of I" y "Evil Woman", así como el tema propio "Providence Bummer", donde coquetean con el boggie rock aunque siguen conservando el toque heavy.
Un disco en mi opinión muy bueno, más que por sus temas de forma individual por su sonido en general, que es lo que me parece más interesesante de Yesterday's Children. Un disco que no solo ha sabido envejecer bien (cosa nada fácil) sino que además ha quedado, de forma yo diría que definitiva, como una pieza valiosísima de la movida lisérgica americana, con un sonido muy auténtico y con ocho temas nada rebuscados pero muy bien ejecutados y la verdad, muy disfrutables.
VALORACIÓN:8'5-9
TEMA CLAVE: "She's Easy"
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Parece ser que Banchee sí que tuvieron algo de fama por un breve periodo de tiempo, aunque reducida al area de Boston, de donde provenían el guitarra solista Peter Alongi y el bajista Michael Gregory Marino que se encargaron de reclutar al resto de miembros por los clubs de la zona hasta formar el grupo, aunque algunos miembros cambien entre el primer y el segundo disco.
Sin embargo parece ser que no vendieron un pimiento los pobres de Banchee. Tampoco parece ser que recibieran demasiada promoción de las dos discograficas donde grabaron sus dos LPs así que pronto se separaron dejando como legado este Thinkin' y su primer disco auto-titulado Banchee (1969).
En fin, la historia es mil veces vista y oida. Sobretodo en este blog, muy pendiente siempre de rescatar estos grupos y discos del underground sixties & seventies.
Y entrando en el meollo decir que, que conste que el primer disco de Banchee me gusta mucho, con temazos como "I Just Don't Know" o "Beautiful Day", que más de una vez han caido en algún que otro recopilatorio casero, pero es que este segundo disco tiene esa vuelta de tuerca guitarrera que tan fácilmente me cautiva.
Así pues a grandes rasgos mientras en el primer disco nos encontramos una psicodelia que mezcla momentos heavies con otros tranquilos, yendo del heavy psych hasta casi el psych folk, en este Thinkin' el grupo se aprieta las clavijas y ya desde el inicio con "John Doe" atacan con psicodelia guitarrera de la buena, siempre combinada brillantemente con armonías vocales que hacen de este disco uno de los mejores álbumes de heavy acid rock de su momento. Temas como el citado, "Wilya", "38" o el propio "Thinkin'" que da dan buena cuenta de la capacidad de Banchee para facturar material de primera.
Lo que me flipa a mí es como suena esa guitarra solista a lo largo del disco. Esa guitarra ácida que tiene ese sonido tan especial que por mucho que los grupos actuales intenten reproducir solo estas bandas antiguas son capaces de capturar y que exceptuando en la pseudo balada "Iceberg" podemos drisfutar en todo el disco.
Es por tanto un gran disco este de Banchee y en su estilo de lo mejorcito. Puede que en su momento no tuvieran suerte los de Boston pero la consideración hacía este grupo ahora en la era internet puedo asegurar que es excelente, siempre hablando desde el punto de vista de los psych-freaks, al menos.
VALORACIÓN:8'5/9
TEMA CLAVE: "38"
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Estamos hoy ante uno de los discos menos accesibles de los que han pasado por Stoned Guitar. Un disco que, no obstante, conecta perfectamente con la carta de estilo de este blog, dedicado a los sonidos psicodélicos, pesados y guitarreros en toda su amplitud. Un disco que me horrorizó a la primera escucha pero por el que ahora siento fascinación.
Provenientes de Washington, Dead Meadow crecieron al amparo de la pequeña escena punk del DC, con bandas como Fugazi, aunque ellos bebían más de otros como Led Zeppelin, Black Sabbath o 13th Floor Elevators. Según su guitarrista y cantante Jason Simon, la forma de llamar la atención en una escena rodeados de punks fue sumergirse en los sonidos de estas bandas y empezar a tocar canciones de diez minutos con solos largos y riffs pesados, aunque hubo que moverse a California, con una escena psicodélica más establecida. Y ahí empieza la historia de Dead Meadow con, hasta el momento, ocho discos a sus espaldas.
El que hoy nos ocupa, el de su debut, es mi preferido por el momento y yo creo que difícilmente otro disco del grupo le va a quitar el puesto a este gran trabajo. Y eso que, como decía antes, en mi primer contacto con el disco no hubo mucho feeling. Se juntaron dos cosas: una, que esperaba algo más clásico tirando a rock/psicodelia 70's; y dos, la voz de mierda del cantante me molestaba sobremanera.Y es curioso porque, aunque me he acostumbrado, me sigue irritando la voz de Jason Simon, que sigue siendo el motivo por el que mucha gente reniega un poco de escuchar a Dead Meadow.
Y si la voz es el punto flojo, lo fuerte viene en la instrumentación, que acapara todo el protagonismo y minimiza lo anterior. Porque Dead Meadow es una avalancha de distorsión, riffs y atmósferas alucinadas, que toma su referencia en la psicodelia de finales de los 60 pero que la filtra bajo los estándares del lo-fi y el stoner más o menos alternativo, creando un vínculo entre lo viejo y lo nuevo realmente genuino y que parece fluir, de la mano de este power-trío, de manera natural y sin forzar de ninguna manera.
En el disco predomina el desenfreno fuzz y los riffs distorsionados como en "Indian Bones", "Lady" o la impresionante "Beyond The Fields We Know" y oxigena un poco el ambiente con los cortes "Dragonfly" y "At The End Of The World" quedando un álbum igualmente denso, espeso y perturbador.
Un viaje que renueva los códigos del rock ácido tomados de Blue Cheer y 13th Floor Elevators y los presenta a un nuevo siglo de forma novedosa y sin impostar. Lastimosamente, nuncá sera reivindicada y reconocida como se merece la propuesta de Dead Meadow, pues no es suficiente cool para modernos ni suficientemente clásica para clásicos. Aunque no sé, quizá me equivoque.
Por último comentar que, después de este disco ya no me sorprendieron tanto Dead Meadow (de lo que llevo escuchado), aún así, siguen teniendo álbumes más que interesantes que vale la pena escuchar.
VALORACIÓN:8'5/9
TEMA CLAVE:"Beyond The Fiels We Know"
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Cuenta la leyenda (vamos a decirlo así) que la banda de Dave "Stoney" Mazu, The Jagged Edge, se comieron a los Doors en su actuación en el Cobo Hall de Detroit en 1969 en un show que como solía ser habitual, plasmaba la fiereza y energía que les caracterizaba sobre el escenario. Escenario que, por cierto, también habían compartido abriendo para otros ilustres como Pink Floyd, Blue Cheer, Traffic, entre otros.
Como tantas otras bandas, este combo tenía categoría de sobra para triunfar pero parece ser que no tuvieron suerte con el manager, el sello discográfico y demás y el disco nunca salió a luz, con la posterior, y lógica, desintegración de la banda.
A pesar de los comentarios que circulaban de que las cintas habían sido destruidas, perdidas o incluso pasto de las llamas en los estudios de grabación (no tengo claro cual es la versión real) la cuestión es que aparecieron 45 años después gracias, o a pesar de, el manager del grupo en su momento, Jeep Holland. Las grabaciones originales de 1968 fueron rescatadas y viajaron hasta Londres donde fueron editadas el 2014 para suerte de melómanos en general.
Aunque no soy muy dado a explayarme en biografías en las estradas a los discos encontraba conveniente contar un poco la historia de Stoney & the Jagged Edge pues las grabaciones aparecientes en este Chasing Rainbows me parecen apasionantes teniendo sobretodo en cuenta lo reciente de su edición y que hasta la fecha hayan sido prácticamente desconocidas.
The Jagged Edge mostraban la salvaje puesta en escena y actitud de las bandas de Detroit como Stooges o MC5 pero su sonido bebía más de Cream y Jimi Hendrix en una psicodelia dura y visceral, como se puede apreciar en los seis temas que conforman un disco, que destaca por un impresionante frontman arropado de guitarras distorsionadas y punzantes.
Un gran disco que vale pena no solo escuchar sino también dar a conocer pues hará las delicias de los ávidos del heavy psych auténtico y primigeneo.
VALORACIÓN:8'5
TEMA CLAVE:"Delilah"
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A menudo hablamos de discos olvidados, de joyas perdidas e infravaloradas que son injustamente relegadas al underground más absoluto, y lo hacemos con tanta frecuencia que parece que la expresión pierda un poco el sentido de tanto usarla.
Quiero decir, que no siempre un disco desconocido es sinónimo de calidad por el mero hecho de no haber sido reconocido en su momento. En el caso de Stark Naked y su homónimo trabajo, la etiqueta de gema oculta, de disco maldito condenado a un injusto ostracismo, sí que adquiere en este caso todo su sentido, pues la banda neoyorquina, aunque tuvo mala suerte como pudieron tenerla muchísimas otras del momento, sí dejo para los arqueólogos del rock una obra que rezuma calidad sin discusión alguna, y que no necesita de la ayuda de esa condición de maldita para ser reivindicada a día de hoy, pues sus cualidades musicales son suficientes para hablar por sí misma.
A través de los seis cortes que conforman el disco, Stark Naked van cosiendo texturas prog rock imbuidas en aires psicodélicos y toques jazz rock, además de estar acompañados de impresionantes pasajes guitarrísticos a cargo del solista Richard Belsky. La combinación en las voces masculina y femenina le da un plus al sonido del grupo que, unido a una gran instrumentación con muchos cambios de ritmo y momentos muy logrados, forman un álbum que no solo no pierde vigencia con el paso tiempo sino que retiene esa esencia que algunos grupos consiguieron en ese periodo dorado del rock, aunando los estilos de moda en el momento y ejecutándolos de manera brillante.
Destacan principalmente los dos temas más extensos, la inicial "All of Them Witches" y "Look Again", donde dan rienda suelta a todo su potencial como grupo, en jams de mucho calado, aunque para mí no desmerecen cortes menores como "Sins" o la que cierra el disco, "Iceberg", y es que en todas ellas los solos de guitarra de Belsky se hacen notar y de que manera. Completan el tracklist las baladas "Wasted Time" y "Done" para completar cuarenta minutos que capturan lo mejor de esos primeros 70, puede que sin alardes pero con indudable gusto y calidad de principio a fin.
VALORACIÓN:8'5/9
TEMA CLAVE:"All of Them Witches"
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Turno para uno de mis discos preferidos de siempre. Un disco que puede que tenga sobreestimado pero que no deja de ser uno de los mejores discos de la psicodelia británica y del mundo mundial.
El disco tiene un aire místico e hiperlisérgico que encandila como pocos. Pese a ser en su mayor parte psicodelia pop, el uso del fuzz le da un toque diferente y, en cierto modo, agresivo al álbum y lo hace bastante innovador comparado con lo que se venía haciendo hasta el momento en las islas.
No es que haya demasiada información de la banda porque, ciertamente, ni editaron mucho más aparte de este disco, ni tuvieron un mínimo éxito como para ganarse un nombre en esto de la música. Además, su corta historia fue la del típico grupo que cambia de nombre y de formación varias veces hasta que lanza este disco en 1968 para desaparecer hasta prácticamente la era internet, donde es ya un disco de culto entre los amantes de la psicodelia.
Y es que July nos recuerda a bandas emblématicas del rollo psych inglés. Compositivamente hablando, es díficil no nombrar a Syd Barred o incluso a los Pink Floyd de la propia era Barret. También me suenan a los Beatles de la era Revolver, a los Tomorrow de Steve Howe o a los Pretty Things del S. F. Sorrow, en lo que July vendría siendo una versión menos pulida pero más ácida de lo que hicieron los londinenses en ese fántastico álbum.
Lo mejor del disco, temas como "The Way", "You Missed It All", o la anthemica"Dandelion Seeds", que destacan por encima del resto. También sobresaliente me parece la portada, bizarra e hipnótica, perfectamente acorde con los sonidos de esta infravalorada y atemporal obra de la psicodelia que es July.
Imperdible.
VALORACIÓN:9/9'5
TEMA CLAVE:"Dandelion Seeds"
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El otro día quitaba el polvo al vinilo de Andromeda sacándolo del oscuro ostracismo al que lo tenía condenado ahí en los confines de la estantería. Y es que la verdad es que es un disco que no tengo tan escuchado como debería, pues se trata de uno de los mejores en su estilo.
Decían, o dicen, ya no sé yo, que eran la respuesta inglesa a Blue Cheer, y aunque tampoco voy a ser yo quien dé o quite razón lo cierto es que las diferencias entre una y otra banda existen y están ahí. Otra cosa es que el paralelismo, en esa dicotomía entre USA-UK no esté bien tirado, que lo está, creo yo, pues ambas propuestas nos muestran ejemplos de psicodelia tremendamente agresiva con muy poca diferencia temporal entre ellas.
En cualquier caso el de Andromeda es un disco más elaborado, podríamos decir, que el de Blue Cheer (si es que nos referimos a Vincebus Eruptum). Aquí no solo hay blues pesado y psicodelia descarnada sino que el disco toca también claramente el terreno del rock progresivo y ya nos da pistas en su conjunto de lo que iba a venir cuando su guitarrista, John Du Cann, se embarque en uno de los projectos más emblemáticos del hard rock de los 70 como es Atomic Rooster. Pero eso ya es otra historia.
La historia de Andromeda es más modesta, pues solo editaron este álbum además de algún que otro directo o recopilatorio, aunque no es ningún problema ya que aquí en este blog somos muy fans de los grupos con un solo disco como se puede ver por los ya comentados.
Y en fin, si antes hablaba de John Du Cann como la cabeza visible del grupo y principal protagonista en este disco (pues los guitarrazos son de antología) también sería justo destacar la labor de Mick Hawksworth al bajo y de Jack McCulloch a la batería. Un ejemplo de power-trío clásico y directo a la yugular.
No tiene pérdida la cosa. Otro clásico más de las catacumbas del hard rock setentero que no está demás reivindicar y por supuesto disfrutar.
VALORACIÓN:9
TEMA CLAVE:"Return To Sanity"
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Hoy toca retroceder a los primeros días de la psicodelia. Corría el año 1966 y se daba inicio al movimiento con discos como Revolver de los Beatles, el Fifth Dimension de los Byrds o el Psychedelic Sounds de 13th Floor Elevatos, entre otros.
A ambos lados del Atlántico iban apareciendo bandas atraidas por los nuevos sonidos y que iban incorporando estas nuevas sonoridades a otras que ya llevaban de serie, como el blues o el country formando una amalgama de sonidos que al final representaban a esa generación de finales de década, que buscaban experimentar, descubrir y divertirse a través de la música.
Una de esas bandas que puso su granito de arena en el asunto fue Blues Project, una banda que quizá estaba predestinada a no durar mucho y no precisamente por falta de talento, sino más bien por ser un grupo donde cada integrante iba un poco por su cuenta y donde no había una cohesión o idea de grupo definida. Eran más bien músicos juntos tocando y ya.
De hecho el disco parece un directo. Suena como tal, como si sus integrantes estuvieran tocando en formato jam y dejándose un poco llevar por la música. Y bueno, al final esto es como todo y acaba siendo uno de sus alicientes, supongo.
Con todo, lo que más me gusta de este Projections además de, lógicamente, temas concretos como "I Can't Keep From Crying", "Steve's Song" o "Wake Me, Shake Me", es que es uno de esos discos que como decía anteriormente recogen en un mismo álbum diferentes tipos y estilos de músicas que se daban en los 60 y forman un testimonio valioso de esa gloriosa época. Porque si en algo se caracteriza este grupo y disco es la variedad: blues, pinceladas de psicodelia, de jazz, algo de folk, muestra todo ello de que sus integrantes pues, iban haciendo cada uno la guerra por su cuenta también.
Un gran disco. Uno de los más interesantes y menos conocidos de un año fundacional en esto del rock.
VALORACIÓN:8'5/9
TEMA CLAVE:"I Can't Keep From Crying"
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Tenía esta entrada más o menos hecha cuando murió Bowie y al dedicarle al final los 5 temazos al Duque Blanco se quedó ésta por rematar. Así que ahí van otros ilustres, The Doors, una banda que trasciende a gustos o estilos y que no necesita ninguna presentación.
Seleccionar cinco temas de su trayectoria es realmente complicado, así que me he propuesto no poner sus temas más trillados: "Break On Throught", "Light My Fire", "The End" o "Riders On The Storm" (que para eso ya tenéis la Rock FM) y seleccionar otros igualmente geniales y que quizá no estén tan usados. Además, he intentado que estén representados sus mejores álbumes, los cinco primeros saltándome, claro está, el Soft Parade :p
-"Soul Kitchen". De su enorme disco debut, uno de esos temas que no me llamó la atención al principio pero que gana mucho con el tiempo y las escuchas. Temón.
- Los Doors fueron capaces de sacar dos discos inconmensurables el mismo año 1967 y posiblemente sean mis dos álbumes preferidos del grupo. Perteneciente a Strange Days aquí está la irresistible "Love Me Two Times".
De ese discazo que es Morrison Hotel y cultivando la faceta bluesera de esa manera que tan bien los Doors sabían hacer: "Roadhouse Blues"
Para cerrar el disco Waiting For The Sun un tema no muy conocido pero que me encanta: "Five To One"
El disco L.A. Woman para mí está casi al mismo nivel que los dos primeros de los Doors. Aquí todos los temas son de notable para arriba. Esta vez el elegido es "The Changeling".
Otro de los discos que me llegó en mis inicios en esto de la psicodelia es este, bastante oscuro por cierto, de la banda inglesa Art y que tiene cosas bastante interesantes teniendo en cuenta que estamos hablando de un año, 1967, en el que prácticamente se acababa de dar el pistoletazo de salida al rollo psicodélico, con tan solo algunos discos (esenciales, eso sí) anteriores como referencia.
El disco, como decía, es muy interesante porque se desmarca bastante de la psicodelia pop y tiene un enfoque considerablemente agresivo, podríamos decir, en el sentido en el que se acerca a géneros como el garage rock o el hard rock en muchos de sus temas, aunque en general el álbum tiene una variedad de temas muy considerable y encontramos cortes para todos los gustos y por supuesto también los hay calmados y típicos como pueden ser "Flying Anchors" o "Love is Real".
Aún así, para mí el aire predominante del disco lo dan temas como la inical "I Think I'm Going Weird", "Supernatural Fairy Tale" o "Come On Up", cortes enérgicos que como comentaba anteriorrmente combinan estilos diversos que van del rock 'n roll más clásico hasta el garage, pasando de puntillas por el todavía embrionario rock progresivo.
Un disco para, sobre todo, disfrutar tranquilamente de aroma final de los 60 con sonidos que, aunque esperados, siempre es un gusto encontrarse y reencontrarse. Un trabajo que no es ni mucho menos de los más importantes en el estilo pero que en su contexto y momento es más que notable.
VALORACIÓN:8/8'5
TEMA CLAVE:"I Think I'm Going Weird"
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Aunque eran de Chicago bien podían haber surgido del mismo San Francisco pues Haymarket Square eran pura psicodelia made in USA. Psicodelia descarnada que dejaron plasmada en estas grabaciones bajo el nombre de Magic Lantern, su único trabajo.
El disco lo rescataba del olvido con un recuerdo en la cabeza que es un poco diferente a lo que al final me he encontrado al escucharlo de nuevo tanto tiempo después. No es que me haya decepcionado pero esperaba algo ligeramente diferente en el sentido en que los temas y todo el disco en general tienen un toque digamos, amateur, que da al final una sensación como de que no esta demasiado cuidado, sobretodo en cuanto arreglos y demás..
No obstante, además de que este toque amateur es algo habitual en este tipo de joyas perdidas de la psicodelia americana, es al mismo tiempo uno de sus encantos, cuando la música no estaba tan encorsetada y los grupos tocaban de una forma más espontanea y dejándose llevar por los sinuosos caminos del rock ácido.
Y eso es lo que encontramos en Magic Lantern, un paseo por lugares comunes en esto de la psicodelia y los sonidos Costa Oeste. Psicodelia a veces bluesy, a veces garagera, con su guitarra ácida y su voz femenina tan típica de la época y también con excesos típicos (ay esos aburridos solos de batería) experimentación y también con sus momentos más tranquilos.
Un disco que, aunque no esencial, si que es una pieza bastante jugosa dentro del rock acido.
VALORACIÓN:8/8'5
TEMA CLAVE:"Funeral"
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