Sorprendente disco este de Ginhouse. A decir verdad, conocía el disco desde hace tiempo pero le había dado no más de dos escuchas en su momento y lo había dejado olvidado en el cajón hasta hoy, que me he decidido a rescatarlo.
Por los motivos que sean (ya que prácticamente no recordaba como sonaban estos ingleses) tenía la idea de que su música era más un hard rock más clásico y rudo pero lo cierto es que este álbum tiene aspectos que definitivamente expanden más el campo de acción de unos Ginhouse que nos adentran también por los terrenos del rock progresivo y la psicodelia de manera muy convincente.
Así pues, pese a poder calificar esta música como rock progresivo, lo cierto es que no estaríamos ante un disco de prog rock al uso sino que más bien hablaríamos de caso similar a grupos como T2, Three Man Army (o incluso los mismos Gun), o incluso unos Bodkin, Tractor o los propios Uriah Heep. Y es que esa pausa, esa meticulosidad, esos cambios de ritmo del prog estan ahí, así como también lo estan en la excelente instrumentación que desarrollan en sus temas. En este aspecto cabe destacar que los temas no son en absoluto extensos, ya que ninguno pasa de 5 minutos, así que a pesar de esos derroteros progresivos no encontramos nada excesivo y es más, en la mayoría de los casos las canciones de este power-trio se endurecen a base de guitarrazos mostrando una descarada faceta hard rockera que, no obstante, en ningún momento olvida el gusto por la melodía y unas cuidadas armonías vocales.
La voz de Geoff Sharkey, al igual que ocurre con bastantes pasajes del disco, muestra claramente la herencia psicodélica de Ginhouse, que se van moviendo a lo largo de los 10 temas por esta tripleta de estilos de la que estamos hablando de una forma no solo natural, sino mostrando gran dominio de la situación y una maestría total en las composiciones y en su ejecución.
No sé si el disco ha envejecido bien o mal, como he leido por ahí en algún sitio, pero lo cierto es que es un pepinazo del mejor hard rock progresivo que nos podemos encontrar en los 70. No dejaron nada más el trío de Newcastle pero al menos lo que dejaron fue muy top.
Vamos allá con las novedades del mes de marzo, que hay sido bastantes y además muy interesantes, con bandas nuevas, otras consagradas y otras con las que había gran expectación tras un prometedor debut. ALL THEM WITCHES - Sleeping Through The War (USA, 2017)
Empezamos con uno de los grupos preferidos en la actualidad en Stoned Guitar como son cuarteto de Nashville, All Them Witches, una banda que vuelve dos años después de su último trabajo con Sleeping through The War, un disco que muestra a un grupo en constante evolución, lo cual guste o no es un hecho innegable si vemos la trayectoria de la banda.
Y es que el grupo ha cambiado bastante desde su debut con Our Mother Electricity y
no ha parado de buscar nuevos sonidos, nuevas atmósteras y texturas,
aunque haya sido para dejar a un lado ese blues rock que tenían en un
principio y que, desgraciadamente, en este disco está desaparecido.
No obstante y aunque este Sleeping Throught The War
no acaba de ser santo de mi devoción si lo comparamos con los dos
primeros discos, no se puede negar que tiene sus momentos y siendo All Them Witches seguro irá ganando con las sucesivas escuchas.
RED BOWLING BALL - Alongside the Traveller (FRA, 2017)
Parece que definitivamente Francia se sube al carro y no son pocas las bandas que, en sus diferentes estilos, van mostrándose y presentando trabajos tan logrados como este de los debutantes Red Bowling Ball. Grupos como Cheap Wine, Libido Fuzz, Mars Red Sky o The Socks son solo algunos ejemplos de las cosas interesantes que van saliendo en el país vecino y este Alongside the Traveller viene a sumarse a la lista.
Un gran trabajo que combina heavy blues con pinceladas de hard rock y stoner de gran factura y con una producción más que notable. Pasajes acústicos alternando con solos furibundos y desarrollos instrumentales en seis temas que forman este excelente debut de los franceses.
LIBIDO FUZZ - A Guide Into Synesthesia (FRA, 2017)
Y precisamente el trío de Burdeos, Libido Fuzz, regresan con su segundo disco, dos años después de su debut con Kaleido Lumo Age y que continua en la línea de su antecesor, entregándonos un gran trabajo de heavy psych y heavy blues, si cabe más pesado que en su anterior álbum y de nuevo siendo fiel a un estilo con bandas tan representativas como Radio Moscow o Joy y que, como decía, en Francia ya están apareciendo unas cuantas bandas forofas de este tipo de sonidos. Un disco muy disfrutable y diría que un peldaño por encima del primero.
Uno de los discos más esperados de este 2017 para un servidos era el de los noruegos The Devil & the Almighty Blues. Un grupo que nos maravilló a muchos con un fabuloso debut que ya pudimos comentar por aquí hace un tiempo y que dejaba grandes expectativas que por suerte no se han visto defraudadas.
Así, este segundo disco no es más que una continuación de ese blues oscuro y pesado que ya degustamos en su primera entrega y que nuevamente desplegan a través de seis temas más bien extensos y de un nivel similar al de su anterior trabajo.
Es posible que me siga quedando con el primero pero igualmente este II es inmenso.
No me sonaba de nada su nombre pero este guitarrista londinense ha pasado por grupos tran granados como Witchcraft, Troubled Horse o Spiders y finalmente ha dado el paso en solitario para editar canciones que, por una cosa o por otra, no tenían cabida en los grupos antes citados y que de alguna manera él quería darles salida.
Y vaya sorpresa, en poco más de 20 minutos se ventila el asunto John Hoyles a base de temas cortos y tremendamente adictivos que tocan palos tan diversos como el punk rock, la psicodelia o incluso el glam rock en un trabajo que suena sobretodo muy fresco y lleno de energía.
SPIDERGAWD - IV (NOR, 2017)
Este cuarteto de Trondheim lleva una progresión de disco por año, al menos de momento, y este mes han sacado su cuarto disco que, dicen los que han seguido la carrera de estos noruegos, mejora lo hecho en su último disco y devuelve los mejores momentos vividos en sus dos primeros álbumes. Yo no lo sé, porque es el primer disco que escucho de esta gente, y aunque de momento no me apasiona su propuesta, no hay que negar que es una interesante entrega de stoner rocoso con gusto por las melodías y pinceladas de rock psicodélico.
Uno de los puntos fuertes de este debut de Bull Angus es el haber sabido elaborar una selección de temas variados y de una calidad bastante uniforme. A pesar de no haber atisvos de originalidad en su música, el disco se sostiene por sí mismo por la calidad de sus canciones que, sin ser nada extraordinario sí que consiguen reunir bastantes aspectos interesantes para que la cosa funcione.
Partiendo de un sonido tremendamente clásico y que, en un primer lugar, nos situa a rebufo de bandas como Deep Purple o Grand Funk Railroad, la inclusión de dobles guitarras a cargo deLarry Lafalce y Dino Paolillo y el gusto por los arreglos se unen a una impecable sección rítmica, a un cantante con un registro más que adecuado para el estilo y para completar el combo añadimos los teclados de Ron Picollo y nos queda una cosa más que interesante.
Muy complicado resaltar un tema de los ocho que componen el debut de Bull Angus. "Run Don't Stop" es un corte ideal para empezar, clásico, directo y con mucho ritmo. "Mother's Favourite Lover" por alguna razón me recuerda a otras bandas americanas como Josefus o Yesterday's Children aunque desquitados de cualquier carga psicodélica en este caso. Por contra, encontramos otras canciones que no esconden sus influencias prog como "Time Like Ours" o "Miss Casey", con estimable presencia de teclados y donde siguen brillando esas dobles guitarras de Lafalce y Paolillo y donde se muestran cómodos introduciendo algunas líneas de jazz. También hay tiempo para baladas como en la suave "Cy", con bellas guitarras acústicas, flauta y excelentes arreglos vocales.
En resumen , otro disco más en la larga lista de los olvidados del hard rock 70's que merecen la pena. Su siguiente y último disco (Free for All, 1972) ya no fue tan bueno.
VALORACIÓN:8
TEMA CLAVE: "Miss Casey"
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Echando un vistazo en busca de discos que rescatar para el blog me topé con este de Brainticket, un disco que puede que haga quince años que no escucho, y que por tanto me pareció ideal para recordarlo y comentarlo, ya que tenía un buen recuerdo de él.
Mi primera sorpresa fue enterarme que la banda procedía de Basilea. Y fue sorpresa porque, al igual que otras bandas, Brainticket fue encuadrada en el Krautrock aún sin ser alemanes, aunque bien es cierto que tampoco es que tampoco queda muy lejos la cosa. De igual forma, y como ocurría con otros discos, la inclusión de Brainticket en esta etiqueta se deba más a cuestiones sonoras que a su procedencia.
Así pues, estamos ante una banda krautrockera como la que más, pues su gusto por la experimentación y exploración de sonidos, así como el uso repetitivo y a veces machacón de éstos emparenta de lleno a los suizos con sus compañeros germanos como Can, Faust, Amon Düül, Ash Ra Tempel, etc. sobretodo en ese gusto por la experimentación y en esa intención de provocar sensaciones a través de la música, aunque lo cierto es que a nivel compositivo quedan lejos Brainticket de los grupos antes citados.
El disco por tanto chirría en esa inconsistencia y esa sensación de no dirigirse a ninguna parte que tienen estos discos tan experimentales, y que es el precio que hay que pagar cuando te basas en sonidos tan de vanguardia, y es lo que ocurre en Cottonwoodhill.
No obstante, no hay que pedir peras al olmo y hay que saber valorar lo que un disco como este puede ofrecer y sobretodo situarlo en su contexto pues, con sus defectos, Brainticket consigue transmitir a través de esos cinco temas que funcionan como un todo, hasta a donde podía llegar la psicodelia si la estirábamos y la deformábamos a través de la experimentación y basándose especialmente en riffs y punteos repetitivos y creando una sensación y un ambiente realmente alucinado.
Un disco que, como yo suelo decir en ocasiones, es más valioso por cuestiones arquelógicas que musicales pues es como arrancar un pedazo de esa época. Es, durante 35 minutos, transportarse a aquellos años y vivir esos momentos capturados en un disco.
VALORACIÓN:7'5
TEMA CLAVE: "Places of Light"
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Tras la desaparición del grupo Steamhammer (también con algunos trabajos más que interesantes), algunos de sus integrantes entre los que se encontraban Martin Pugh y Louis Cennamo formaron en Los Angeles este grupo junto con Keith Relf y el americano Bobby Caldwell, integrantes a su vez de grupos como Yardbirds o Captain Beyond, dejando únicamente este disco para la posteridad.
A pesar de que el estilo empezaba su declive, el trabajo de Armageddon es un excelente ejemplo de hard rock progresivo de potente base rítmica y cortantes guitarras, con momentos álgidos en los solos de algunos de sus temas. Abre la cosa muy bien con la genial "Buzzard", donde ya vemos como toma protagonismo la guitarra de Martin Pugh, al igual que en el genial solo de "Paths and Planes and Future Gains" o también en el tema que cierra el disco.
"Silver Tightrope" es quizá el tema más flojo del disco, puede que por que se extienda demasiado para lo lento que es, y en "Last Stand Before" y en "Basking in the White of the Midnight Sun"Armageddon vuelven a rayar a gran altura, sobretodo ofreciéndonos una buena mezcla de pasajes de fervoroso hard rock con otros de gran destreza instrumental en su vertiente más prog rock.
VALORACIÓN:8-8'5
TEMA CLAVE: "Buzzard"
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Uno de los discos de revival setentero más interesantes (y no precisamente uno de los más reconocidos) es el, hasta el momento, único álbum de los berlineses Wedge, una formación que está haciendo esperar demasiado a los que estamos ansiosos de nuevas canciones y que de momento nos tenemos que conformar con saborear las siete refrescantes piezas que conformaban este debut.
Y es que Kiryk Drewinski, guitarrista y vocalista del grupo, cambia bastante de registro después de su paso por una banda que gusta mucho por estos lares como es Liquid Visions, grupo que se movía más por la psicodelia y el progresivo. Aunque también hay que decir que después estuvo en otro proyecto llamado The Magnificent Brotherhood que, aunque no lo he escuchado nunca, sí que parece por las referencias que tengo que son una transición lógica hasta lo que escuchamos en Wedge.
En cualquier caso lo que me interesa ahora es hablar de las bondades de Wedge que, como decía, resulta un prometedor álbum debut. Un debut que es de esos discos que a la larga son más de lo que aparentan, quizas por esa aparente y patente sencillez, y que es en mi opinión una de las principales bazas del trío alemán. Un sonido directo, que mezcla hábilmente garage, psicodelia y hard rock en temas variados y con mucho gancho en 35 minutos que pasan en un suspiro. No hay lugar para improvisaciones o largos desarrollos, Wedge son más de high energy, melodías garageras aderezadas con cierto, aunque nunca demasiado, virtuosismo hard rockero.
No hay un tema malo en este disco, y aunque sean pocos en total, también tiene su mérito. Destacan la inicial "Easy Chair", la hardrockera "The Fight" o esa "Never Learn" con un estribillo que podía haber firmado cualquier banda de garage revival, o sin revival. Y que decir de "Makeyerselfree", quizá el mejor tema del disco, aunque la banda se decidiría al final por lanzar videos de otros temas como "'61 SG" y "Looks'n' Savvy", que no dejan de ser otros grandes y festivos aportes.
VALORACIÓN:8'5
TEMA CLAVE: "Makeyerselfree"
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Nueva entrega del excesivamente prolífico Ty Segall, que cada año nos regala uno o incluso dos discos, y eso cuando no está metido en alguno de sus otros proyectos como Fuzz. Una máquina el tío.
Y no es que sea algo necesariamente bueno esta actividad enfermiza. Su anterior trabajo, Emotional Mugger (2016) no me pareció gran cosa. Para esta ocasión vuelve con un disco homónimo que recupera buenas sensaciones pero que todavía no le hace sombra a Manipulator (2014) y que muestra su, para mí, habitual irregularidad combinando grandes temas con otros intrascendentes. En cualquier caso, de escuhca más que recomendable.
Desde Melbourne llegaba a finales de año, ya en diciembre, el disco de este quinteto que se une a grupos que, como los noruegos The Devil & The Almighty Blues, intentar reavivar los sonidos blueseros y mezclarlo con nuevos sonidos más oscuros y pesados. Sin llegar a la excelencia de éstos, Elbrus consiguen, sobretodo en los primeros temas del disco, desarrollar esa sonoridad combinando partes acústicas con otras cargadas de fuzz y de fuerza en las guitarras. No esta nada mal como comienzo.
Otros que no paran son los suecos Horisont y llegan con su quinto disco, dos años después de su Odyssey. La fórmula sigue siendo la misma y, a través de los diez temas que forman el disco, Horisont vuelven a mostrar su maestría a la hora de crear y ejecutar piezas de un desenfrenado hard rock casi tocando el heavy metal, o sin el casi.
Sigo prefieriendo el primero, el más setentero, pero lo cierto es que este About Time es de lo mejor que han sacado hasta la fecha.
Personalmente siempre me llaman la atención, en cierta manera, los discos, (en especial de blues que parece en principio un género tan propio del folclore podríamos decir anglo-sajón) que como este de Burning Plague trasladan los sonidos blueseros a latitudes que en un principio podrían parecer inhóspitas para este género como este caso podría ser Bélgica. Aunque si miramos bien, la escena rock y blues del país vecino, Holanda, fue una de las más destacadas del periodo, al menos si nos fijamos en la cantidad-calidad de bandas como Cuby Blizzards, Livin' Blues o After Tea, por lo tanto no es de extrañar la aparición de este excelente disco en Bélgica en 1970.
Como debe ser en un disco de blues rock, destaca principalmente por el gran trabajo de guitarra que escuchamos en cada uno de los temas a cargo de la dupla Heslop-Capelle. Es posible que, como suele ocurrir en este tipo de discos, no contenga highlights,ya que es un trabajo bastante purista, pero al mismo tiempo esa homogeneidad es la que le da solidez y credibilidad al álbum de Burning Plague.
Es decir, que dentro de esa adhesión al más esencial sonido blues rock encontramos variedad y buena ejecución: temas acelerados y temas lentos, cortes y pasajes boogie rock e incluso momentos para el blues más de raices como en "Follow The Road".
Otros temas destacados podrían ser la inicial "A38", "Night Travellin' Man" o la estupenda y guitarrera "Will I Find Somebody" aunque en mi opinión ninguno de los ocho temas está demás y es uno de esos discos disfrutables de principio a fin, si lo que te apetece es escuchar buen blues.
El de B.F. Trike (o Hickory Wind, como eran conocidos en su momento) es uno de los discos más oscuros de heavy psych que seguramente nos podamos encontrar. Tiene además un balance muy bueno entre calidad musical y grado de underground en el que se encuentra.
Estas grabaciones (la mayoría de 1971) fueron editadas en 1988 por Rockadelic, y lo cierto es que la producción no es muy buena como se puede comprobar, aunque hace poco me comentaron que existe por ahí una edición de Atlas con buena calidad, lo cual mejoraría bastante lo que nos encontramos en este disco.
Y lo que encontramos no es más que un catálogo de heavy psych con mucha fuzz, directo y de temas cortos pero demoledores en su mayoría. Se sale de ese espectro la balada "Sunshine", pero el resto es heavy psych crudo y guitarrero combinado con ciertas armonías pop. Es cierto que el disco tiene un toque amateur (en parte por la producción) y que en el aspecto compositivo no estamos hablando de nada del otro mundo pero como artefacto de fuzz psicodélico es sorprendente, en una onda a los primeros Blue Cheer, Wildfire, Stonewall, etc, aunque inferior.
En cualquier caso, un disco obligado para fans del heavy psych y de los sonidos más cafres del glorioso periodo final 60's-early 70's.
Tucky Buzzard se formó en 1969 tras la desaparición del grupo de pop psicodélico The End, cuando tres de sus integrantes junto a un nuevo guitarra y un vocalista se unieron para dar lugar a esta nueva banda que dejaría la respetable cifra de cinco discos entre los años 1969 y 1973, siendo este Warm Slash su tercer y, parece que de forma unánime, su mejor trabajo.
Aunque por la portada pueda parecer otra cosa, pues se asemeja a la de un disco de heavy metal de diez años después, la música de su interior no deja de ser hard rock y bastante fino además, en el sentido en que sabe conjugar diversos elementos con bastante acierto y creando una obra bastante distinguible y con grandes aciertos.
Bajo el manto de la voz de Paul Kendrick, Tucky Buzzard componen temas de hard rock clásicos que recuerdan en muchas ocasiones a Led Zeppelin, como ocurre ya desde el principio con "Mistreating Woman" por ejemplo, pero el grupo pisa otros terrenos como el heavy psych en "Heartbreaker" o el progresivo en "Sky Balloon", respetando en todo momento la base blues como atestiguan cortes como "Burnin'" o la instrumental "Need Your Love".
Un teclado que aparece en ciertas ocasiones le da un aire diferente a la cosa. Es muy palpable en la citada "Sky Balloon" aunque también hace aparición en el tema más largo del disco: "Which Way, When For Why", quizá el momento más brillante de Warm Slash, una composición que tiene un poco de todo en sus ocho minutos de duración y donde el cantante hace unas muestras chillonas que hacen pensar en un estilo de vocalista más propio de grupos que vendrían décadas después. A mí personalmente me encanta como canta, me parece un puntazo.
Un disco que puede que no contenga ninguna canción de diez pero sí con un puñado de otras notables que gustarán a todo fan del hard rock de principios de los 70.