Mucha gente considera este disco de Bulbous Creation como uno de los grandes dentro de psicodelia más oscura y desconocida de finales de los 60-principios de los 70 aunque tengo que decir que nunca he terminado de pillarle el punto a esta recopilación de temas editada por Rockadelic en 1994, y que cuenta con grabaciones de la banda hechas entre el 69 y el 71 aproximadamente.
Así pues, me he decidido ha darle una nueva oportunidad al disco, después de mucho tiempo sin catarlo, a ver como sonaba tras una escucha detenida. Y no es que me haya volado la cabeza. Vamos a ver. El disco, que ciertamente podríamos en el heavy psych o blues rock psicodélico, está bien y tiene sus momentos pero simplemente no es uno de los ejemplos más brillantes que podemos encontrar en el estilo. En mi opinión acusa por una parte un sonido no muy bueno y por otra una ejecución a la que, para mí, le falta alma y contundencia.
Es verdad que en sí esta bien en el aspecto musical, basicamente un blues rock oscuro y ácido con una buena, aunque algo contenida, guitarra fuzz y donde bajo y batería acompañan bien. No así las voces, que suenan pobres y le restan bastante al sonido de Bulbous Creation. Son por tanto esos momentos, como en "Let's Go to The Sea" con esa parte final con el solo de guitarra o en temas con más brío, como "Under The black Sun" cuando despuntan los de Kansas, aunque en general, como decía, me da todo el rato la sensación de le falta enjundia, de que no acaba de explotar. Otro ejemplo es la aportación mínima que tienen los teclados en el álbum.
En fin, que sigue sin maravillarme y creo que definitivamente nunca lo hará. Es cierto que es un disco muy correcto y en un estilo que particularmente me encanta pero por unas cosas o por otras no me transmite como otros. Una pena!
Stone Giant es una banda prácticamente desconocida por estos lares. Desde que los descubrí no me he topado en ningún sitio de los que suelo visitar con ninguna referencia a ellos o a su disco y ha sido siempre por iniciativa propia cuando he tenido que buscar información del grupo cuando he averiguado cosas de esta curiosa multinacional agrupación afincada en USA.
Formada por un chileno, un portugués, un brasileño y un argentino, fue este último, Sebastian Fernández, quien fundó la banda después de conocer a Joao Nogueira en el Berklee College of Music de Boston, donde estudiaban, tras darse cuenta de que compartían gustos musicales que eran principalmente bandas de los 70 como Led Zeppelin, Hendrix o Black Sabbath. A partir de ahí empezaron los conciertos y marcharon a Londres donde grabaron su disco homónimo en los estudios Abbey Road.
Por lo que al disco se refiere, lo que encontramos en Stone Giant es una revisión más del hard rock setentero pasado por los filtros actuales. Por un lado tiene esa verdiente de rock clásico asentada en buenos riffs y contundente sección rítmica, además de teclados y por otra tiene esa tendencia stoner y sobretodo un sonido muy limpio y una muy buena producción, demasiada para mi gusto, que en cualquier caso dan como resultado un notable disco de rock pesado.
Le sobra, para mi gusto, un poco de extensión aún sin ser un disco largo, quizá por que me gusta más la primera mitad del disco con temas como "Wizard", "The Cave" o "The Groove" que tienen una onda más clásica que otros que cierran el álbum como "Nazgul" o "Dorth Vader".
Un disco que no es ninguna genialidad pero es de esos que te apetece rescatar y disfrutar de vez en cuando.
Toca viajar de nuevo a tierras californianas con Banquet, un cuarteto de San Francisco que editó este disco a principios del año pasado con Heavy Psych Sounds y que la verdad me llamó mucho la atención cuando lo escuché con una propuesta de heavy psych muy macarra y contundente, y que se sustenta con esa dupla de guitarras de Doug Stuckey y Brandon Chester que se imponen en el sonido de este Jupiter Rose.
Como decía, el sonido de este disco es muy sucio y guitarrero, y recuerda por una parte a otras bandas californianas como Sacri Monti, Radio Moscow y demás pero por otra está más cerca del hard rock setentero o de grupos actuales como los primeros Heat o Kadavar.
Del disco se puede criticar que no está muy pulido o que va a piñón fijo pero es lo que hay, y es que aquí no hay trampa ni cartón y Banquet tan solo pretenden darse un festín del heavy psych más pasado de rosca para mí de una forma honesta y sin el postureo que se ve hoy en día en algunas bandas que salen a la moda de lo retro, estos son militantes de pura cepa.
Así pues, un disco muy del género y que de ahí no sale, para lo bueno y para lo malo. A mí me encanta, y sobretodo destacaría temazos como "Burning Bridges" o la mejor que es la que da título al álbum, "Jupiter Rose".
Estamos hoy ante uno de esos discos que tarde o temprano tenía que caer por aquí. Mariani, un disco de culto se podría decir, al menos en lo que se refiere al rock setentero. Y es que varios factores contribuyen a este status para este, único trabajo de la formación.
En primer lugar la presencia de un jovencísimo Eric Johnson en la guitarra (17 años) quien deslumbra a la guitarra en un estilo que recuerda en su trabajo a las seis cuerdas a Cream y Hendrix y muestra un desparpajo y una facilidad para hacer solos y demás pirotecnia guitarrera rara vez vista en otros discos.
Los factores que envuelven a la grabación y edición del álbum también han contribuido a su caracter legendario entre los coleccionistas. Y esque Perpetuum Mobile fue lanzado como como demo y en una cantidad irrisoria de 150 copias por el sello Sonobeat, con lo cual conseguir una copia es poco más que imposible. Después vendrían otras rediciones, como la de Akarma. En ellas vienen incluidos pequeños interludios entre los cuatro primeros temas, estos ya con los nombres cambiados y creo que algún tema extra.
Así pues, unas peculiares condiciones de grabación, una escasa distribución y un guitar hero teenager haciendo una master class de heavy psych han hecho de este disco de Mariani un álbum mítico que auna, aún faltándole la solidez de una obra bien acabada, algunas de las características necesarias para consagrarse como un disco de culto del hard rock setentero.
Estamos hoy ante un disco nada fácil aunque realmente especial en sí mismo. Un grupo al que indiscutiblemente sí que podemos aplicar la manida expresión de "adelantados a su tiempo". Hay que recordar que estamos hablando de 1968 y, personalmente no soy ningún entendido en música electrónica, pero yo diría que este es el primer disco de música electronica propiamente dicho.
Provenientes de la escena neoyorkina, Silver Apples se sumaron a otras muchas bandas que buscaban la experimentación, algunas de ellas introduciendo sonidos electrónicos como The United States of America o Fifty Foot Hose lo hacían en la costa Oeste, aunque Silver Apples mostraban en mi opinión una vocación decididamente avant-garde y puramente electrónica, desquitada de cualquier ínfula acid rock y anticipándose en unos cuantos años a lo que desarrollarían los grupos de Krautrock.
Personalmente me resulta complicado explicar como desarrollaban Silver Apples su sonido pues carezco de los conocimientos técnicos necesarios para describirlo, aunque invito a quien esté interesado a investigar un poco en ese sistema de creación musical tan peculiar de Silver Apples basado en osciladores y percusiones con que componían y grababan sus canciones, elaborando un sonido totalmente genuino e innovador.
Es ese sonido propio y rompedor lo que más me gusta de este disco. Y es que más allá de sus temas de forma individual Silver Apples constituye un viaje por la vanguardia y la experimentación de finales de los sesenta explorando territorios inhóspitos a través de sus ritmos hipnóticos y una psicodelia electrónica de aires pop.
Un disco ciertamente fascinante. No recomendable para todos ni para todos los momentos claro está, pero que definitivamente sí que recomendaria escuchar pues más allá de filias y fobias consituye un auténtico eslabón perdido de la música del pasado siglo.
VALORACIÓN:8'5
TEMA CLAVE: -
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Emerge es quizá el trabajo menos apreciado, a nivel general, de The Litter aunque personalmente podría decir que a mí es el que más me gusta. Y no es por llevar la contraria, es más, su álbum debut me encanta y del segundo no puedo hablar porque no lo he escuchado pero es que por sus características y su estilo Emerge va mucho con mis gustos.
Y digo que es menos apreciado, y debería añadir que por los puristas del garage, pues esta banda de Minneapolis es conocida principalmente por el fervoroso garage rock mostrado al inicio de su carrera como en el comentado debut Distortions (1967) y para este disco vemos como aún conservando esa esencia garagera el sonido se endurece, si se puede decir así, hacia el hard rock psicodélico aderezado a base de fuzz y una potente batería.
El disco me encanta en su conjunto porque tiene esa agresividad y actitud del garage, casi punk y la fuerza de la psicodelia más pasada de rosca. Yo además, y sin entrar a valorar cambios de estilo o demás, veo un punto más de madurez en el sonido de Emerge respecto a Distortions. ¿Que se suben al carro de la psicodelia y la moda del momento? Pues no veo el problema si se hace tan bien como lo hacen aquí The Litter.
Un excelente disco que, además, da gusto escuchar del tirón, pues The Litter no cayeron en el dichoso cliché de meter un par de temas folk/country/baladas de relleno que siempre tienes que acabar pasando, sinó que la cosa va a piñon fijo de principio a fin. Eso sí, ahí está "Future Of The Past" con sus 12 minutos y su solo de batería, mostrándonos lo difícil que es no caer en los tópicos.
En cualquier caso, repito, un gran disco. De los buenos en su género sin duda.
VALORACIÓN:8-8'5
TEMA CLAVE: "Little Red Book"
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Esta desconocida banda procedente de Boston parece ser que editó su único disco en 1967 con Monitor Records. Y digo parece ser porque en algunos sitios lo ponen como de 1968, sin que quede demasiado claro. Etiquetarlos dentro del Bosstown Sound fue inevitable, ya que la campaña por competir con San Francisco así lo reclamaba, aunque la suerte no acompañó a The Freeborne, debido sobretodo a la falta de conciertos. Esto se debió a que algunos de sus miembros todavía estaban cursando sus estudios, pues eran verdaderamente jóvenes en ese momento. Aún así, les dio para abrir para grupos como The Velvet Underground, Left Banke o Canned Heat antes de la desbandada de sus miembros, después de perder el contrato con Monitor Records.
En cualquier caso, The Freeborne dejó este notable disco, buena muestra del talento de sus músicos y una obra llena de versatilidad y eclecticismo, con canciones que abrazaban la psicodelia en toda su amplitud. Y es que a pesar de ser un disco básicamente de psicodelia pop, la música de The Freeborne toca otros registros como el folk, el jazz, el pop barroco y el acid rock con temas cortos principalmente pero con multiples variantes, grandes arreglos y muchos recursos en el apartado instrumental.
Un disco que recuerda a bandas como Love, The Zombies o incluso podríamos decir Ultimate Spinach y Beacon Street Union, por ligar un poco lo del sonido Boston y donde sobresale en mi opinión la cara A con cortes como la inicial "Images", la fantástica "Land of Diana", o el tema más fiero del disco, "Peak Impressions & Thoughts".
Un disco relajado y variado para cambiar un poco, que gustará a los amantes de psicodelia.
VALORACIÓN:8
TEMA CLAVE: "Land of Diana"
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Josefus son una banda adorada en el mundillo del heavy psych setentero. Tal cosa es curiosa (aunque no extraña) por ser una banda marginal en su repercusión y popularidad a nivel general, pero en el pequeño círculo de los que nos movemos por el underground setentero quien más o quien menos está al corriente de este monstruo tejano.
Por unas razones u otras, es su primer álbum, Dead Man (1970) el que generalmente se destaca como el mejor aunque a mí el que más me gusta es este homónimo, aparecido el mismo año que su debut y que, en mi opinión, suena mejor, a pesar de no tener un tema como "Dead Man", la monstruosa jam de 17 minutos que cierra ese primer disco.
Sin embargo, en este segundo álbum encontramos diez tema de una duración la cual ninguno pasa de los seis minutos pero que en términos generales resulta más satisfactoria que en la anterior entrega. Para empezar el sonido es mejor, y no es que le de demasiada importancia a la calidad del sonido en este tipo de discos, es más, me gusta el toque cafre que tienen ya que es una marca de la casa, pero lo cierto es que aquí esa mejora le da como más empaque al asunto. Los temas en sí también me parecen superiores. Siguen estando en la misma linea de ese heavy acid rock de base bluesy y destellos country pero mejoran lo anterior para dejarnos una de las joyas heavy psych de este glorioso periodo de la música.
Una curiosidad que me pasa con este disco es que cuando lo escuché por primera vez descargado de internet contenía un tema que no era de este álbum sino que pertenecía a un single editado en 1979. El tema en cuestión es "On Account of You" y puede que sea mi canción preferida curiosamente. Así que esta casualidad, unido a que fue el primer disco que escuche del grupo, han hecho que sea mi preferido de Josefus al final.
De cualquier manera hay una buena sucesión de temas de la psicodelia más cruda y pasada de rosca en este Josefus: "Bald Peach", "Feelin' Good" o "Sefus Blues" valdrían como ejemplo. Solo "Jimmy, Jimmy" y el country de "Such is Life" se salen de la tónica general aunque no empañan el trabajo.
Una debilidad personal este disco. Aquí no hay grandes composiciones o cuidadas melodías, solo psicodelia cafre y trasnochada con el particular sello de Texas. Para que pedir más.
VALORACIÓN:8'5-9
TEMA CLAVE: "Bs Creek"
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Ty Segall se ha convertido en una de las principales figuras del rock de los últimos años. Con sus virtudes y sus defectos, el californiano se ha convertido en una referencia en la escena actual en parte gracias a su profusa creatividad, que le ha permitido grabar infinidad de discos con diferentes proyectos y colaboraciones en apenas 10 años.
Pero no solo es una cuestión de cantidad. En mi opinión, la principal virtud de Ty Segall consiste en haber puesto de acuerdo, no solo a crítica especializada y público, sino también a diferentes tipos de oyentes con gustos muy diferentes, gracias sobre todo a un sonido moderno pero que a la vez se nutre de referencias 60's y 70's.
Así pues, y aunque su proyecto principal es como Ty Segall o Ty Segall Band, por las características de este blog me parece lo más adecuado escoger a Fuzz para presentar a Segall en sociedad. Y es que mientras como Ty Segall se prodiga en una vertiente más garagera y noise rock, en Fuzz da rienda suelta a su lado más heavy psych, siempre desde su particular perspectiva.
Es cierto que en su primer álbum (Fuzz, 2013) quiza se adapte más a esa etiqueta de heavy psych y stoner rock de potentes riffs y que en este segundo se haya aproximado más a la psicodelia y el garage pero ambos discos resultan igualmente interesantes para ver esa faceta que Ty Segall quizá no puede explotar en solitario y que sí lo puede hacer en Fuzz, de amor por los riffs pesados a lo Sabbath y la psicodelia más dura a lo Blue Cheer.
Es cierto que en este segundo disco, y esto no ocurría en el primero, Fuzz se exceden ofreciendo 14 temas (además el último de 14 minutos) de forma que se cuelan algunos de relleno, pero hay que recordar que estamos hablando de Ty Segall, siendo esta incontinencia compositiva una de las características que lo definen como músico y ante la que nada se puede hacer. No obstante, me gusta más este disco, aparte de por su sonido más psicodélico porque tiene algunos temazos de los que carecía su notable debut. Cortes como "Let It Live", "Pipe", "Silent Sits the Dust Bowl" o el tema que para mí redefine la psicodelia pesada de los 70 a los canones actuales como es "Say Hello", un temazo de bandera. Por no olvidarnos del exceso y la locura del tema final, "II", que es un canto de amor a las jams psicodélicas de la época.
Un disco que, como decía al principio tiene todo lo bueno y también lo malo de Ty Segall, pero que en su conjunto se constituye como una obra de referencia por aunar lo nuevo y lo viejo. Aquí no hay copias ni homenajes a grupos antiguos sino que todo suena a nuevo aunque su sonido sea más que reconocible.
Un trabajo que actualiza el heavy psych a los parámetros actuales como ningún otro disco de revival ha podido hacer, lo cual se ejemplifica en su mejor corte, "Say Hello", bandera de de este monumento psicodélico.
Uno de los puntos fuertes de este debut de Bull Angus es el haber sabido elaborar una selección de temas variados y de una calidad bastante uniforme. A pesar de no haber atisvos de originalidad en su música, el disco se sostiene por sí mismo por la calidad de sus canciones que, sin ser nada extraordinario sí que consiguen reunir bastantes aspectos interesantes para que la cosa funcione.
Partiendo de un sonido tremendamente clásico y que, en un primer lugar, nos situa a rebufo de bandas como Deep Purple o Grand Funk Railroad, la inclusión de dobles guitarras a cargo deLarry Lafalce y Dino Paolillo y el gusto por los arreglos se unen a una impecable sección rítmica, a un cantante con un registro más que adecuado para el estilo y para completar el combo añadimos los teclados de Ron Picollo y nos queda una cosa más que interesante.
Muy complicado resaltar un tema de los ocho que componen el debut de Bull Angus. "Run Don't Stop" es un corte ideal para empezar, clásico, directo y con mucho ritmo. "Mother's Favourite Lover" por alguna razón me recuerda a otras bandas americanas como Josefus o Yesterday's Children aunque desquitados de cualquier carga psicodélica en este caso. Por contra, encontramos otras canciones que no esconden sus influencias prog como "Time Like Ours" o "Miss Casey", con estimable presencia de teclados y donde siguen brillando esas dobles guitarras de Lafalce y Paolillo y donde se muestran cómodos introduciendo algunas líneas de jazz. También hay tiempo para baladas como en la suave "Cy", con bellas guitarras acústicas, flauta y excelentes arreglos vocales.
En resumen , otro disco más en la larga lista de los olvidados del hard rock 70's que merecen la pena. Su siguiente y último disco (Free for All, 1972) ya no fue tan bueno.
VALORACIÓN:8
TEMA CLAVE: "Miss Casey"
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Tras la desaparición del grupo Steamhammer (también con algunos trabajos más que interesantes), algunos de sus integrantes entre los que se encontraban Martin Pugh y Louis Cennamo formaron en Los Angeles este grupo junto con Keith Relf y el americano Bobby Caldwell, integrantes a su vez de grupos como Yardbirds o Captain Beyond, dejando únicamente este disco para la posteridad.
A pesar de que el estilo empezaba su declive, el trabajo de Armageddon es un excelente ejemplo de hard rock progresivo de potente base rítmica y cortantes guitarras, con momentos álgidos en los solos de algunos de sus temas. Abre la cosa muy bien con la genial "Buzzard", donde ya vemos como toma protagonismo la guitarra de Martin Pugh, al igual que en el genial solo de "Paths and Planes and Future Gains" o también en el tema que cierra el disco.
"Silver Tightrope" es quizá el tema más flojo del disco, puede que por que se extienda demasiado para lo lento que es, y en "Last Stand Before" y en "Basking in the White of the Midnight Sun"Armageddon vuelven a rayar a gran altura, sobretodo ofreciéndonos una buena mezcla de pasajes de fervoroso hard rock con otros de gran destreza instrumental en su vertiente más prog rock.
VALORACIÓN:8-8'5
TEMA CLAVE: "Buzzard"
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El de B.F. Trike (o Hickory Wind, como eran conocidos en su momento) es uno de los discos más oscuros de heavy psych que seguramente nos podamos encontrar. Tiene además un balance muy bueno entre calidad musical y grado de underground en el que se encuentra.
Estas grabaciones (la mayoría de 1971) fueron editadas en 1988 por Rockadelic, y lo cierto es que la producción no es muy buena como se puede comprobar, aunque hace poco me comentaron que existe por ahí una edición de Atlas con buena calidad, lo cual mejoraría bastante lo que nos encontramos en este disco.
Y lo que encontramos no es más que un catálogo de heavy psych con mucha fuzz, directo y de temas cortos pero demoledores en su mayoría. Se sale de ese espectro la balada "Sunshine", pero el resto es heavy psych crudo y guitarrero combinado con ciertas armonías pop. Es cierto que el disco tiene un toque amateur (en parte por la producción) y que en el aspecto compositivo no estamos hablando de nada del otro mundo pero como artefacto de fuzz psicodélico es sorprendente, en una onda a los primeros Blue Cheer, Wildfire, Stonewall, etc, aunque inferior.
En cualquier caso, un disco obligado para fans del heavy psych y de los sonidos más cafres del glorioso periodo final 60's-early 70's.
Estupendo disco el de esta banda angelina que, para variar, solo dejó este trabajo para desaparecer posteriormente. Un trabajo de esos que tanto gustan por estos lares y que es un excelente ejercicio de psicodelia bluesy bastante dura y ácida. Un power-trio influenciado a partes iguales por el blues rock de Cream o Hendrix así como de la psicodelia americana, creando un artefacto realmente asombroso, y más teniendo en cuenta que no es una banda demasiado conocida. Aunque eso no nos debería extrañar a estas alturas.
Así pues, en la cara A nos encontramos cinco temas de acid rock bluesero y sudoroso, todos ellos de mucho nivel, con una guitarra que suena acojonante y con la particularidad en algunos temas de la presencia de la cantente soul Brenda Holloway haciendo los coros. Un punto más para Fields.
Por su parte la cara B es ocupada por un solo tema como es la monstruosa "Love Is The World", donde de nuevo las voces de Holloway toman protagonismo, así como la inclusión de vientos en un corte con muchas partes como no podía ser de otra forma teniendo en cuenta que dura 18 minutos. Lógicamente es algo irregular pero no por ello deja de ser un tema excelente.
De nuevo nos visita hoy, y para no perder la costumbre, otra joyita del hard setentero. Otro de esos discos de culto que tanto adoramos los fans del underground del hard rock. El LP lanzado primeramente por el sello Tiger Lily es imposible de conseguir, pues la cantidad de copias editada era irrisoria, aunque es cierto que en 2008 lanzaron una reedición. Y después está la que sacó Akarma que, sin saber muy bien porque, titularon al disco como Stoner. Pues muy bien.
En cualquier caso, y sea cual sea la vía por la que tengas acceso a este disco, el caso es que lo que nos ofrecen Stonewall en poco más de 30 minutos es un chute de heavy psych de los que dan un buen subidón. A pesar de su corta duración Stonewall consigue condensar de manera eficiente todos los elementos que debería tener un buen disco de hard psych y que para mí ejemplifica fenomenalmente el tema "Try & See It Through", esa jam corta pero directa con un solo realmente incendiario que encontramos a mitad de disco.
La forma de cantar de Bruce Rapp es un añadido más y hace que el sonido de Stonewall sea más crudo todavía. Voz que se intercala con la guitarra de Robert Demonte, que nos deja algunos momentos también memorables. Como no podía faltar nada, también tenemos teclados (no muchos pero alguno hay) y hasta harmónica, como en la bluesera "Bloody Mary".
Un manual del mejor hard rock 70's con sus influencias blues rock y acid rock totalmente intactas y bien visibles. Un disco potente, directo y que es para mí uno de los mejores discos en su estilo.
Y a los que os pasais por este cutre-blog, feliz año a todos y mucho rock 'n roll!
Vamos a rescatar del olvido a este power-trio americano del que poca información circula por ahí y que, sorprendentemente, grabó este trabajo en 1971 con el sello grande como Epic, aunque su fama y repercusión fue nula. Y no es que ahora sea muy conocido ni mucho menos. Una pena, aunque ya estamos acostumbrados a estas cosas, pues por estos lares estos discos perdidos saben a gloria, aún con sus defectos.
El sonido de estos tipos recuerda por una parte a grupos de hard rock como Grand Funk, Frijid Pink, Leaf Hound o Highway Robbery pero por otra tienen en ocasiones un aire a los grupos británicos de blues rock y también a los grupos más duros de la psicodelia de finales de los 60. Como dato, y siguiendo con esa conexión con el blues, de las pocas cosas que se sabe que sus miembros es que su guitarrista, Floyd Radford, pasó después de esta aventura en Tin House a ser un habitual de la banda de Johnny Winter.
Un disco corto (el tema más largo no llega a los cuatro minutos) con canciones generalmente directas y muy guitarreras, con numeros brillantes en mi opinión como son "Personal Gain", "30 Weight Blues" o el mejor corte que para mí es "Silver Star", un tema que, junto a algún otro aún deja entrever ramalazos psicodélicos que complementan tan bien esa base hard rock.
Un par de temas menores no le restan demasiado al disco de Tin House y es mayormente una excelente colección de temas que conservan intacta la esencia de los grupos más o menos underground del hard setentero, siendo éste un ejemplar de los que vale la pena escuchar claramente.
VALORACIÓN:8-8'5
TEMA CLAVE: "Silver Star"
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Ultimate Spinach son uno de los clásicos de la psicodelia americana y una de las principales caras del movimieno en Boston y en toda la costa Este. Sus dos primeros álbumes son auténticas joyas del rock ácido, tanto su debut como este Behold & See, ambos editados en el mismo año 1968 y tras los cuales vendría su tercer y último disco en 1969 y que no he tenido la ocasión de escuchar.
Este disco la verdad es que me hace recordar viejos tiempos, tiempos más hippies diría, cuando buceaba en la psicodelia y tras los grandes nombres conocidos por todos como Jefferson Airplane y demás aparecían otras bandas tan sorprendentes como Ultimate Spinach, con una música que nada tenía que envidiar a los grupos de la costa Oeste y que jugaba de tú a tú con cualquier otro artefacto lisérgico de la época.
Quizá podría decir que me gusta más este disco que el debut porque puede que en general las canciones de este Behold & See en conjunto me gusten más, aunque debería reoir el primero para convencerme del todo, ya que es un disco enorme también. Y es que temás como "Suite: Genesis of Beauty", "Jazz Thing", "Gilded Lamp Of The Cosmos"o la impresionante "Mind Flowers" hecen de Behold & See un catálogo de la mejor psicodelia de finales de los 60 que nos podamos encontrar. Psicodelia típica con evocadoras atmósferas ácidas, grandes arreglos y gusto por las armonías vocales, con la alternancia en las voces de Ian Bruce-Douglas y Barbara Hudson, las canciones de Ultimate Spinach te teletransportan en un instante a la America hippie sin necesidad de tomar ninguna sustancia, aunque acompañar el viaje de éstas ya es opcional y tampoco es una mala elección.
VALORACIÓN:8'5
TEMA CLAVE: "Mind Flowers"
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Otro ilustre del hard psych USA. Nada más y nada menos que Yesterday's Children y sú único disco.No se comieron una rosca en su momento y el grupo se disolvió tras el escaso éxito de este album pero hoy en dia y, aunque pertenece irremediablemente al underground setentero, el LP de Yesterdey's Children es bien apreciado por todos los fans de la psicodelia más sudorosa y pasada de rosca.
Y no es para menos, ya que este disco captura de forma muy genuina ese sonido hard psych, fruto de esa transición que se vivia en el momento de la psicodelia hacia el rock progresivo y que Yesterday's Children lo ejecutan desde el hard rock, aunque es un hard rock muy bañado en ácido, con ese sonido fuzz y con la bastante innovadora inclusión de dos guitarras, muy bien conjuntadas y que junto a la potente voz de Denis Croce y una contundente base rítmica forman un conjunto muy bien ensamblado.
Temas como "She's Easy" o "Hunter's Moon" son pura energía hardrockera y anticipan un sonido todavía por venir, mientras que en otros como "Paranoia", "Sad Born Loser" o "Sailing" son menos pesados pero tremendamente disfrutables, piezas siempre que entroncan con la psicodelia y donde aún se intuye ese pasado garagero de esta banda de Conneticut. El disco lo completan dos versiones: "What Of I" y "Evil Woman", así como el tema propio "Providence Bummer", donde coquetean con el boggie rock aunque siguen conservando el toque heavy.
Un disco en mi opinión muy bueno, más que por sus temas de forma individual por su sonido en general, que es lo que me parece más interesesante de Yesterday's Children. Un disco que no solo ha sabido envejecer bien (cosa nada fácil) sino que además ha quedado, de forma yo diría que definitiva, como una pieza valiosísima de la movida lisérgica americana, con un sonido muy auténtico y con ocho temas nada rebuscados pero muy bien ejecutados y la verdad, muy disfrutables.
VALORACIÓN:8'5-9
TEMA CLAVE: "She's Easy"
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Parece ser que Banchee sí que tuvieron algo de fama por un breve periodo de tiempo, aunque reducida al area de Boston, de donde provenían el guitarra solista Peter Alongi y el bajista Michael Gregory Marino que se encargaron de reclutar al resto de miembros por los clubs de la zona hasta formar el grupo, aunque algunos miembros cambien entre el primer y el segundo disco.
Sin embargo parece ser que no vendieron un pimiento los pobres de Banchee. Tampoco parece ser que recibieran demasiada promoción de las dos discograficas donde grabaron sus dos LPs así que pronto se separaron dejando como legado este Thinkin' y su primer disco auto-titulado Banchee (1969).
En fin, la historia es mil veces vista y oida. Sobretodo en este blog, muy pendiente siempre de rescatar estos grupos y discos del underground sixties & seventies.
Y entrando en el meollo decir que, que conste que el primer disco de Banchee me gusta mucho, con temazos como "I Just Don't Know" o "Beautiful Day", que más de una vez han caido en algún que otro recopilatorio casero, pero es que este segundo disco tiene esa vuelta de tuerca guitarrera que tan fácilmente me cautiva.
Así pues a grandes rasgos mientras en el primer disco nos encontramos una psicodelia que mezcla momentos heavies con otros tranquilos, yendo del heavy psych hasta casi el psych folk, en este Thinkin' el grupo se aprieta las clavijas y ya desde el inicio con "John Doe" atacan con psicodelia guitarrera de la buena, siempre combinada brillantemente con armonías vocales que hacen de este disco uno de los mejores álbumes de heavy acid rock de su momento. Temas como el citado, "Wilya", "38" o el propio "Thinkin'" que da dan buena cuenta de la capacidad de Banchee para facturar material de primera.
Lo que me flipa a mí es como suena esa guitarra solista a lo largo del disco. Esa guitarra ácida que tiene ese sonido tan especial que por mucho que los grupos actuales intenten reproducir solo estas bandas antiguas son capaces de capturar y que exceptuando en la pseudo balada "Iceberg" podemos drisfutar en todo el disco.
Es por tanto un gran disco este de Banchee y en su estilo de lo mejorcito. Puede que en su momento no tuvieran suerte los de Boston pero la consideración hacía este grupo ahora en la era internet puedo asegurar que es excelente, siempre hablando desde el punto de vista de los psych-freaks, al menos.
VALORACIÓN:8'5/9
TEMA CLAVE: "38"
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Smokin' Bats at Campton's pertenece un amplio grupo de discos que no saboreé debidamente en su momento, pues en aquel entonces la música se me acumulaba a mi alrededor como otro vicio más sin, a veces, prestar atención a discos tan buenos como el que hoy nos ocupa.
El disco en cuestión creo que sorprende por tener más argumentos de los que pudiera parecer así de primeras. Y digo esto porque quizá por su portada o un poco por todo, pudiera parecer algo muy underground, con mala producción y tal, pero cuando lo escuchas compruebas que está sorprendentemente bien hecho, para lo desconocido que es.
Dentro de su indudable militancia en el hard 70's el álbum de Primevil es bastante variado pues, aún practicando un hard rock en cierta manera clásico en su forma, picotea de aquí y de allá añadiendo, a esa base típicamente hard rockera de primera mitad de los 70, destellos progresivos y psicodélicos sin olvidar el blues rock, latente en todo el trabajo pero presente en cuerpo y alma en temas como el último del disco, "Your Blues".
Es muy estimable que ningún corte desentone en este único disco de la banda de Indianápolis, aunque puede que tampoco destaque ninguno. La cuestión es que, como decía, la selección es variada y nos hace disfrutar esos 35 minutos que dura el disco de un hard rock de calidad. La inicial "Leavin'", la adictiva "High Steppin' Stomper" y hasta la notable pieza instrumental "Fantasies", una de las mejores del álbum, hacen que aprueben con nota este cuarteto. Un formato por cierto que en este momento ya empezaba a darse con más asiduidad en el hard rock y que a mí me gusta mucho ya que esa segunda guitarra aporta mucho.
Un disco que lejos de espectacularidad juega sus bazas en el buen hacer del grupo facturando temas del mejor hard rock con gran solvencia aunque sin llegar a la grandiosidad.
VALORACIÓN:8
TEMA CLAVE: "Fantasies"
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Estamos hoy ante uno de los discos menos accesibles de los que han pasado por Stoned Guitar. Un disco que, no obstante, conecta perfectamente con la carta de estilo de este blog, dedicado a los sonidos psicodélicos, pesados y guitarreros en toda su amplitud. Un disco que me horrorizó a la primera escucha pero por el que ahora siento fascinación.
Provenientes de Washington, Dead Meadow crecieron al amparo de la pequeña escena punk del DC, con bandas como Fugazi, aunque ellos bebían más de otros como Led Zeppelin, Black Sabbath o 13th Floor Elevators. Según su guitarrista y cantante Jason Simon, la forma de llamar la atención en una escena rodeados de punks fue sumergirse en los sonidos de estas bandas y empezar a tocar canciones de diez minutos con solos largos y riffs pesados, aunque hubo que moverse a California, con una escena psicodélica más establecida. Y ahí empieza la historia de Dead Meadow con, hasta el momento, ocho discos a sus espaldas.
El que hoy nos ocupa, el de su debut, es mi preferido por el momento y yo creo que difícilmente otro disco del grupo le va a quitar el puesto a este gran trabajo. Y eso que, como decía antes, en mi primer contacto con el disco no hubo mucho feeling. Se juntaron dos cosas: una, que esperaba algo más clásico tirando a rock/psicodelia 70's; y dos, la voz de mierda del cantante me molestaba sobremanera.Y es curioso porque, aunque me he acostumbrado, me sigue irritando la voz de Jason Simon, que sigue siendo el motivo por el que mucha gente reniega un poco de escuchar a Dead Meadow.
Y si la voz es el punto flojo, lo fuerte viene en la instrumentación, que acapara todo el protagonismo y minimiza lo anterior. Porque Dead Meadow es una avalancha de distorsión, riffs y atmósferas alucinadas, que toma su referencia en la psicodelia de finales de los 60 pero que la filtra bajo los estándares del lo-fi y el stoner más o menos alternativo, creando un vínculo entre lo viejo y lo nuevo realmente genuino y que parece fluir, de la mano de este power-trío, de manera natural y sin forzar de ninguna manera.
En el disco predomina el desenfreno fuzz y los riffs distorsionados como en "Indian Bones", "Lady" o la impresionante "Beyond The Fields We Know" y oxigena un poco el ambiente con los cortes "Dragonfly" y "At The End Of The World" quedando un álbum igualmente denso, espeso y perturbador.
Un viaje que renueva los códigos del rock ácido tomados de Blue Cheer y 13th Floor Elevators y los presenta a un nuevo siglo de forma novedosa y sin impostar. Lastimosamente, nuncá sera reivindicada y reconocida como se merece la propuesta de Dead Meadow, pues no es suficiente cool para modernos ni suficientemente clásica para clásicos. Aunque no sé, quizá me equivoque.
Por último comentar que, después de este disco ya no me sorprendieron tanto Dead Meadow (de lo que llevo escuchado), aún así, siguen teniendo álbumes más que interesantes que vale la pena escuchar.
VALORACIÓN:8'5/9
TEMA CLAVE:"Beyond The Fiels We Know"
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