Stone Giant es una banda prácticamente desconocida por estos lares. Desde que los descubrí no me he topado en ningún sitio de los que suelo visitar con ninguna referencia a ellos o a su disco y ha sido siempre por iniciativa propia cuando he tenido que buscar información del grupo cuando he averiguado cosas de esta curiosa multinacional agrupación afincada en USA.
Formada por un chileno, un portugués, un brasileño y un argentino, fue este último, Sebastian Fernández, quien fundó la banda después de conocer a Joao Nogueira en el Berklee College of Music de Boston, donde estudiaban, tras darse cuenta de que compartían gustos musicales que eran principalmente bandas de los 70 como Led Zeppelin, Hendrix o Black Sabbath. A partir de ahí empezaron los conciertos y marcharon a Londres donde grabaron su disco homónimo en los estudios Abbey Road.
Por lo que al disco se refiere, lo que encontramos en Stone Giant es una revisión más del hard rock setentero pasado por los filtros actuales. Por un lado tiene esa verdiente de rock clásico asentada en buenos riffs y contundente sección rítmica, además de teclados y por otra tiene esa tendencia stoner y sobretodo un sonido muy limpio y una muy buena producción, demasiada para mi gusto, que en cualquier caso dan como resultado un notable disco de rock pesado.
Le sobra, para mi gusto, un poco de extensión aún sin ser un disco largo, quizá por que me gusta más la primera mitad del disco con temas como "Wizard", "The Cave" o "The Groove" que tienen una onda más clásica que otros que cierran el álbum como "Nazgul" o "Dorth Vader".
Un disco que no es ninguna genialidad pero es de esos que te apetece rescatar y disfrutar de vez en cuando.
Cuarto disco de Three Seasons, un grupo que me gusta mucho y que regresa tres años después de Grow (2014), que para mí es su disco más flojo. En este Things Change estaba por ver que camino tomarían los suecos después de los titubeos progresivos de su anterior trabajo y la verdad es que me han vueto a convencer y es un disco muy sólido cuyo sonido recuerda al hard rock y blues rock de Life's Road (2011). Gran álbum.
LEWIS AND THE STRANGE MAGICS - Evade Your Soul (ESP, 2017)
En su momento no me lancé a escuchar el debut de estos barceloneses, Velvet Skin (2015), y tampoco tenía pensado hacerlo con este segundo disco, aunque la ausencia de novedades interesantes en las últimas semanas me ha empujado a hacerlo finalmente con este Evade your Soul, un disco que ha resultado ser más interesante de lo esperado, pues hacía más pop la propuesta de este grupo, pero por suerte este trío no se queda solo en la psicodelia pop sino que también sabe revestir su sonido de buenos riffs que hacen que suenen más potentes y que al mismo tiempo no pierdan el gancho que tienen sus canciones.
De Snowy Dunes solo tenía escuchado su disco debut y la verdad, no me terminó de convencer en su momento, pues me pareció un poco irregular, combinando buenos momentos con otros más prescindibles. En esta ocasión, regresan con el que es su tercer largo, Atlantis, un trabajo más cuidado que aquel y que me ha gustado más. Cinco temas de heavy psych bastante macarra y guitarrero que no obstante también combina estos momentos de desenfreno con partes más melódicas y tranquilas. Buen disco.
JESS AND THE ANCIENT ONES - The Horse and Other Weird Tales (FIN, 2017)
Algo parecido me ocurrió con Jess And The Ancient Ones, cuyo primer disco escuché en su momento y lo cierto es que no me gustó nada. De hecho ahí se quedó la cosa y no he vuelto a escuchar nada del grupo hasta ahora que, empujado por las buenas críticas, me he hecho el ánimo de acercarme a este su tercer álbum. Me resulta casi imposible comparar este trabajo con el primero porque prácticamente no lo recuerdo aquel pero la verdad es que no está nada mal. Destaca por encima de todo la vocalista Jess y me llama la atención la timidez de la guitarra aunque en su conjunto suena todo bastante equilibrado y por el momento me ha parecido un disco muy disfrutable.
Volvemos a los 70 para hablar un poco de uno de mis discos preferidos de siempre, el único editado por Affinity antes de desaparecer como grupo un año después.
Del grupo suele hablarse siempre de Linda Hoyle, sin duda una de las grandes voces femeninas del momento, aunque lo cierto es que en conjunto Affinity estaba formado por muy buenos músicos en todas sus lineas, desde la sección rítmica con Grant Serpell y Mo Foster, como en la guitarra de Mike Jupp (aunque un poco secundaria en este caso) y sobretodo en el Hammond de Lynton Naiff con algunos momentos muy buenos a lo largo del disco.
El disco que, al menos en su edición original constaba de 7 temas (después ya vinieron las ediciones con extras), combina com mucho acierto rock progresivo, psicodelia, pinzeladas soul y jazz y algo de blues en temas variados y donde la voz de Linda Hoyle la verdad es que le da una plus al asunto. Hubiera sido un buen disco igualmente, pero es un valor añadido que hace que destaque.
Me sobra un poco "I Wonder if I Care As Much" por poner un pero, pero lo demás es excelente, desde mi favorita "Night Flight", pasando por la sugerente "Mr Joy", la agradable "Coconut Grove" o ese gran colofón final que es la versión de 11 minutos de "All Along The Watchtower".
Un disco muy solido y equilibrado y uno de los mejores ejemplos de hard progresivo de los 70 que nos podemos encontrar, y por supuesto un álbum imprescindible si lo que te van son este tipo de sonidos del periodo finales sesenta principios setenta.
Toca viajar de nuevo a tierras californianas con Banquet, un cuarteto de San Francisco que editó este disco a principios del año pasado con Heavy Psych Sounds y que la verdad me llamó mucho la atención cuando lo escuché con una propuesta de heavy psych muy macarra y contundente, y que se sustenta con esa dupla de guitarras de Doug Stuckey y Brandon Chester que se imponen en el sonido de este Jupiter Rose.
Como decía, el sonido de este disco es muy sucio y guitarrero, y recuerda por una parte a otras bandas californianas como Sacri Monti, Radio Moscow y demás pero por otra está más cerca del hard rock setentero o de grupos actuales como los primeros Heat o Kadavar.
Del disco se puede criticar que no está muy pulido o que va a piñón fijo pero es lo que hay, y es que aquí no hay trampa ni cartón y Banquet tan solo pretenden darse un festín del heavy psych más pasado de rosca para mí de una forma honesta y sin el postureo que se ve hoy en día en algunas bandas que salen a la moda de lo retro, estos son militantes de pura cepa.
Así pues, un disco muy del género y que de ahí no sale, para lo bueno y para lo malo. A mí me encanta, y sobretodo destacaría temazos como "Burning Bridges" o la mejor que es la que da título al álbum, "Jupiter Rose".
Uno de mis discos preferidos dentro del heavy psych de los últimos años es el de los catalanes Prisma Circus llamado Reminiscencesaparecido en el año 2013, y que fue su único trabajo como banda, a parte de un gran EP previo un año antes.
Pues bien, como comenté en las Novedades de mayo, otro power-trio formado de las cenizas de Prisma Circus a través de su batería Alex Carmona, junto con Gastón Lainé a la guitarra y Pol Ventura al bajo (ex de Brain Pyramid y 1886 respectivamente) han formado este grupo que recupera en cierta manera la propuesta de Prisma Circus aunque dándole un enfoque más psicodélico y progresivo que estos, en este nuevo proyecto llamado Cachemira.
El disco es como una pequeña píldora de heavy psych. Y es que Jungla siempre me hace preguntarme porque decidieron hacer un álbum tan corto, de tan solo 30 minutos de duración, sin que eso sea per se algo malo (más bien lo contrario) pero con la sensación de que con algún tema más el disco hubiera podido ser algo mucho más grande.
Con todo, Jungla es una gozada para disfrutar de un sonido que mira directamente a los 70, a los grupos de heavy blues psicodélico y reivindica una vez más el formato trío, donde apreciamos cada instrumento plenamente guiados por una guitarra cargada de fuzz y wah wah que es una delicia.
Esperemos que el camino de Cachemira no se detenga aquí y pronto lleguen con otro disco que nos haga disfrutar como este Jungla, uno de los grandes discos de este año.
Empezamos con un disco aparecido en febrero aunque yo lo acabo de descubrir y es que prácticamente es un trabajo que no ha hecho ruido y del que no se sabe mucho, creo yo. A mí me recuerdan mucho al Ty Segall del Manipulator (además hasta vienen de California) en una especie de garage psych muy adictivo y con canciones cortas y directas. Bastante disfrutable este debut de Mind Meld.
Tercer álbum para los blueseros de Simo, tan sólo un año después del notable Let Love Show The Way, un disco con algunos momentos realmente brillantes aunque quizás demasiado extenso para mi gusto. Para esta ocasión con Rise and Shine,Simo cuidan un poco más el aspecto compositivo y se nota porque resulta al final un disco más variado, tirando mucho al funk, aunque siempre partiendo de esa base de blues rock, pilar central del trío de Nashville.
Todavía no he tenido tiempo de degustar como se merece este segundo disco de Wucan. Un disco bastante más extenso que Sow the Wind (2015), de hecho es doble y su segunda parte está formada por un par de temas de unos 20 minutos cada uno. Una novedad bastante sorprendente pero que nos da una idea de que es un grupo con mucha confianza y que se atreve con nuevos retos. No soy muy partidario de discos dobles aunque habrá que dedicar tiempo y paciencia a degustar este Reap The Storm.
Uno de los discos que más esperaba era este de The Dues después del gran disco debut que nos dejaron hace poco más de un año y que ya fue uno de mis preferidos del pasado curso. Esta vez los suizos se lanzan con un disco más largo, con más canciones y saliéndose de la tónica de su debut donde los temas ráramente pasaban de los 4 minutos. El homenaje al hard rock de los 70 es de nuevo tan absoluto y maravilloso que hasta se cascan un infumable solo de batería en el último corte. Hay que quererlos.
Vamos a rescatar hoy un álbum de 2014, el segundo de una banda que ya ha editado tres, siendo éste en mi opinión el mejor de ellos. Y es que cuando escuché en su momento Under the Spell of Joy, prácticamente sin expectativa alguna, me voló la cabeza.
Las referencias de Joy van de las bandas clásicas de los 70 como Hendrix o Cream a otras actuales como Radio Moscow, no en vano el guitarrista de este grupo, Parker Griggs participa en este disco, además también de Rik Turner de Hawkwind. No se puede negar que, ya sea por la presencia de Griggs o no, el sonido de Joy es primo hermano de Radio Moscow en una propuesta que también aboga por el heavy psych y blues rock que tan de moda parece estar últimamente en California con bandas como las que estamos hablando y otras como Sacri Monti, Petyr o los fundacionales Earthless.
El disco, que inicia con "Under the Spell" a modo de intro, es un ejercicio de desaforado heavy psych con una guitarra salvaje de Zach Oakley, omnipresente en todo momento y lanzando solos incendiarios a mansalva, como podemos comprobar en "Miles Away" y "Confusion", dos temas que abren el disco con una enorme carga guitarrera. El trabajo tiene en general un punto, no se como decirlo, de improvisación o de sonar a algo no muy pulido, propio de una jam band que, unido a unas voces que no son definitivamente el punto fuerte del grupo, hace que todo suene un poco como a directo sin serlo.
Un disco pues de sensaciones, de improvisación por encima de composición y de una carga eléctrica increible asentada en el bendito formato de power-trío. El posterior Ride Along! (2016) me pareció un pequeño paso atrás en la evolución del grupo aún sin estar nada mal, pero es que ni ni éste ni en su más que digno debut Joy (2012) llegan a las cotas de excelencia de este Under the Spell of Joy, un auténtico placer para las orejas.
Estamos hoy ante uno de esos discos que tarde o temprano tenía que caer por aquí. Mariani, un disco de culto se podría decir, al menos en lo que se refiere al rock setentero. Y es que varios factores contribuyen a este status para este, único trabajo de la formación.
En primer lugar la presencia de un jovencísimo Eric Johnson en la guitarra (17 años) quien deslumbra a la guitarra en un estilo que recuerda en su trabajo a las seis cuerdas a Cream y Hendrix y muestra un desparpajo y una facilidad para hacer solos y demás pirotecnia guitarrera rara vez vista en otros discos.
Los factores que envuelven a la grabación y edición del álbum también han contribuido a su caracter legendario entre los coleccionistas. Y esque Perpetuum Mobile fue lanzado como como demo y en una cantidad irrisoria de 150 copias por el sello Sonobeat, con lo cual conseguir una copia es poco más que imposible. Después vendrían otras rediciones, como la de Akarma. En ellas vienen incluidos pequeños interludios entre los cuatro primeros temas, estos ya con los nombres cambiados y creo que algún tema extra.
Así pues, unas peculiares condiciones de grabación, una escasa distribución y un guitar hero teenager haciendo una master class de heavy psych han hecho de este disco de Mariani un álbum mítico que auna, aún faltándole la solidez de una obra bien acabada, algunas de las características necesarias para consagrarse como un disco de culto del hard rock setentero.
Con un poco de retraso llegan las novedades de septiembre. Novedades que han sido todas de regresos, con algunas bandas más que consagradas como Kadavar o Radio Moscow que vuelven a la palestra con nuevo disco. Espero que sean de vuestro interés.
GIN LADY - Electric Earth (SUE, 2017)
De las cenizas de Black Bonzo, un excelente grupo de hard rock y rock progresivo que recordaba a Deep Purple y Uriah Heep y que grabó tres discos entre 2004 y 2009, nació este proyecto de Gin Lady con la misma voluntad de rescatar esos sonidos clásicos pero esta vez dándole un aire menos progresivo y más hardrockero al asunto. La sorpresa en este Electric Earth es que Gin Lady, sin abandonar lo clásico, se atreven con algo menos estandar y se adentran por territorios hippiosos con muy buenos resultados. Un sorprendente cambio de tercio.
RUBY THE HATCHET - Planetary Space Child (USA, 2017)
Tercer disco del quinteto de New Jersey, un grupo sobre el que no tenía demasiadas expectativas ya que Ouroboros (2012), único disco que había escuchado de la banda, no me había llamado demasiado la atención. Planetary Space Child me parece bastante mejor, tanto compositivamente como instrumentalmente, además de gustarme más el sonido menos, digamos, metálico o stoner de éste.
Ya me gustó mucho, hace pocos meses, cuando lo descubrí, Lake of Fire (2015), álbum debut de estos portugueses y que me da la impresión de que pasó muy desapercibido a nivel general, lo cual es bastante sorprendente teniendo en cuenta la calidad del mismo. What The Fuzz! continua el buen hacer del cuarteto de Lisboa, con un disco menos abrasador y más bluesero pero por suerte tan bueno como el anterior. Excelente disco.
Vuelve la banda de Parker Griggs tres años después de Magical Dirt (2014) con la intención de hacer pasar grandes ratos de heavy blues y mucho desenfreno guitarril a los entuasiastas de este tipo de sonidos, quienes están de suerte, pues Radio Moscow son una apuesta segura en este sentido y de nuevo vuelven a hacer lo que mejor saben en un disco que no se sale ni un ápice de lo que vienen haciendo desde que el grupo empezó su carrera en 2007.
KADAVAR - Rough Times (ALE, 2017)
Otro regreso ilustre que tenemos este mes es el de los germanos Kadavar con este su cuarto disco de estudio. A pesar de que su último disco Berlin (2015) me gustó bastante, veía a Kadavar como un poco encasillados en su sonido y siempre echando de menos la propuesta más vintage que nos dieron en su disco debut. En Rough Times siguen en cierto modo alejados del sonido tan setentero de Kadavar (2012) pero lo que si es cierto es que Rough Times resulta un disco más variado de lo que se hubiera podido imaginar, sobretodo en la segunda mitad de disco.
Uno de los mejores discos que llevo escuchados en lo que llevamos de año es este trabajo del trío de Oslo Orango. Un grupo para mí desconocido hasta que descubrí a principios de año este The Mules of Nana, a pesar de que es ya su sexto álbum de estudio en quince años de trayectoria.
Lo que captura de The Mules of Nana es que está hecho con un gusto tremendo, con un balance acertadísimo de energía rockera y ganchos melódicos. Destaca especialmente el uso de armonías vocales, sobretodo en los estribillos, que a mí me recuerdan mucho a Crosby, Stills & Nash y que le dan una sonoridad a Orango muy especial que le hace sobresalir de ese hard rock estándar que muestran por ejemplo en el tema inicial "Heartland".
Y no es que sean un mal grupo cuando rockean, es más, es excelente, pero temas como "Heirs", "Born to Roll" o "Gime Me a Hundred", por poner algunos ejemplos, amplían ese registro y lo expanden a traves de gloriosas melodías y texturas de reminiscencias muy West Coast, haciendo de The Mules of Nana un disco que aunque enmarcado en el blues rock, hard rock, southern rock entre otros, resulte un disco de lo más variado y con muchos detalles que vas descubriendo con las sucesivas escuchas.
VALORACIÓN:8'5
TEMA CLAVE: Born to Roll
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